Y DELE CON LO MISMO...

13.04.2014 09:45
El FMI no se cansa de recetar el mismo remedio que, como en el dicho popular, resulta peor que la enfermedad.
En su último informe sobre crecimiento global (abril de 2014), el FMI consigna en la introducción general:
(…) “En muchas economías avanzadas el crecimiento potencial es muy bajo. Esto es malo de por sí, pero además dificulta el ajuste fiscal. En este contexto, se hace más importante tomar medidas que eleven el crecimiento potencial, que van desde reconsiderar la estructura de las instituciones del mercado laboral hasta incrementar la competencia y la productividad en una serie de sectores de bienes no transables, así como reconsiderar el tamaño del gobierno y examinar el papel de la inversión pública”…
En términos menos técnicos, el FMI quiere decir que hay que seguir aligerando la carga laboral de las empresas, profundizar más el libre mercado, reducir más el Estado y recortar la inversión pública.
La mejor crítica a esta política se encierra en la respuesta que da el ministro de Hacienda de Argentina, Axel Kicillof, país al que alude directamente el informe del FMI: “No podemos enfrentar la crisis con las políticas que condujeron a ella”.
Argentina es ejemplo de que más allá de los diagnósticos y recetas del FMI en torno a la concepción de una política económica “aséptica y neutral”, también hay vida…
Y, aunque no todo lo del FMI es desechable, al menos esta crítica que le hace al gobierno de CFK sobre “lo imprudente” de una política de estímulo de la demanda interna y redistribución del ingreso, no parece que vaya a ser tenida en cuenta.
Si con el mismo criterio actuaran los demás países, probablemente muchos de los males asociados al mundo neoliberal podrían remediarse con medicamentos propios de un modelo menos económico y más social.