¿Y CÓMO LO HACEN?

26.11.2013 04:02

La fundación Buen Gobierno confrontó con Brasil a mediados de noviembre las políticas agropecuarias de Colombia y debió haberse llevado más de una sorpresa: hacen allá lo contrario de lo que hacemos aquí y, por lo mismo, los resultados de allá son contrarios a los resultados de aquí.

Si alguien admite que los resultados de la política agropecuaria de Colombia pasan por un mal momento, ello quiere decir que la de Brasil atraviesa un buen momento: ha elevado su productividad y bajado las tasas de interés; ha privilegiado el crédito del Estado a los productores de menores recursos y ha puesto la tecnología al alcance de los más atrasados en el cómo hacer bien las cosas.

No son del otro mundo las recetas brasileñas:

1) Con respecto a la productividad, la política de tasas de interés va detrás; queriendo decirse que a la gente se le cobra por el dinero que se le presta una tasa de interés acorde con el rendimiento de lo que produce. Lo contrario es lo que se hace en Colombia: 1-a). La tasa de interés se fija en razón del riesgo que se corre en el préstamo y, 1 b). La tasa se fija en función del rendimiento financiero que se traza el banco.

2) Con respecto al crédito selectivo, Brasil definió que hay que prestarle al que necesita, con otros dos criterios sociales: 2 a). Que produzca alimentos para los pobres y, 2 b). Que produzca comida para los niños. ¡Qué maravilla! Y qué contraste con Colombia, cuando aquí el crédito se dirige a los ricos para que siembren grandes extensiones de palma africana, por ejemplo, para que haya una mejor oferta de biocombustibles que llenen tanques de gasolina, aunque se queden los estómagos de los pobres y los niños vacíos.

3) Sobre tecnología, Brasil la baja en forma de apoyo real al campesino, induciéndole innovación para elevar su productividad desde su perspectiva autóctona, esto es respetando sus tradiciones agrícolas, hoy potenciadas mediante el uso de agroquímicos y fertilizantes, cuyos precios son vigilados a discreción por el Estado.

Fin de folio/ Al igual que terminan todas las recetas culinarias, mézclense bien; cocine debidamente y sírvase a la mesa, sin permitir que el que más saliva tenga más hojaldre trague… Ah, y que la mermelada le quede bien esparcida sobre toda la superficie.