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20.04.2018 15:50

Aguacates versus petróleo: no es para mofarse

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RED-GES 

Octavio Quintero

Director

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El país político se mofa hoy del modelo biopolítico (políticas de la vida) propuesto por el candidato presidencial, Gusto Petro, en respuesta a su principal opositor en esta contienda, Iván Duque, que deja la sensación inequívoca de inclinarse por la continuidad del modelo necropolitico (políticas de la muerte), practicado en los últimos 16 años, afianzado en la explotación de oro, petróleo y carbón.

El ejemplo que se puso, entonces, fue –por parte de Petro—la producción de aguacates (el oro verde, llamado hoy), en reemplazo de la producción de petróleo (el oro negro, llamado así desde siempre).

Revisando los archivos Google sobre el particular, se encuentran comentarios tan desaguisados, dizque de “expertos” que califican de discusión superficial el tema; y asumen, obviamente con maliciosa intención, que Petro lo que propuso fue la sustitución, en un abrir y cerrar de ojos, de todo el producto de la exportación petrolera por aguacates.

No se requiere mucho esfuerzo mental para entender que el candidato de la Colombia Humana lo que se propone, de ganar las elecciones de este próximo 27 de mayo, es priorizar en su plan de desarrollo nacional al sector agropecuario por encima del modelo ‘extractivista’, basado en la explotación intensiva de los recursos naturales como oro, petróleo y carbón.

La discusión simbólica entre petróleo y/o aguacates es bien interesante, y de seguro que si se da con la altura que corresponde, van a ganar los aguacates… Pero por ahora, no es ésta la intención del presente editorial.

Entrando en materia, lo cierto es que en los aguacates y otras cosas, tenemos que encontrar los nuevos y viejos rubros que sustituyan los ingresos petroleros… Y esto ya no lo está diciendo Petro sino Fedesarrollo, un organismo de corte neoliberal que está sintiendo ya el agua a la altura del cuello.

Preguntándose sobre la posibilidad de hacer crecer la economía colombiana siquiera al 4%  anual de aquí al 2030, Fedesarrollo se despacha con este introito en el documento que, al final de esta nota, pueden enlazar:

(…) La caída reciente del crecimiento económico a niveles inferiores al 2% en el 2017 prendió las alarmas sobre la imperiosa necesidad de buscar nuevas fuentes de crecimiento más allá de la explotación de los productos minero energéticos cuyas cotizaciones internacionales tienen enormes oscilaciones en cortos periodos de tiempo.

O sea que Petro no está tan “loco” al simbolizar en la exportación de aguacates las nuevas fuentes de ingresos “más verdes” como sustitutos de los productos minero-energéticos. Es el advenimiento de una nueva confrontación ideológica, ya no llamada Derecha-Izquierda sino Biopolítica/Necropolítica: políticas de la vida versus políticas de la muerte que, entre otras cosas, la gente del común va a poder interiorizar más fácilmente.

Es curioso que, quienes asustan a los colombianos con Venezuela, defiendan al mismo tiempo el modelo de desarrollo que tiene al vecino país cogido de las turmas porque su política, al hacerla depender casi exclusivamente del petróleo, resulta muy vulnerable a la lucha de precios que se da en el mercado internacional, manejado por los países más desarrollados, uno de los cuales –el principal—es el enemigo No. 1 del régimen venezolano.

No es solo Fedesarrollo el que se alarma ante la caída del crecimiento económico. Otro peso pesado de la macropolítica, uno de los mejores, José Antonio Ocampo, actual director del Banco de la República, dijo en reciente comentario en El Tiempo: “

(…) El aumento del precio del petróleo nos da un respiro en medio de un ajuste fiscal y externo todavía incompleto y de una reactivación todavía débil, pero el país lo debe tener claro: el petróleo no es el futuro.

Podemos cerrar el editorial con un nuevo párrafo, no muy optimista de Fedesarrollo:

(…) Nuestro análisis utiliza esta información para estimar cuál podría ser la evolución del crecimiento potencial de la economía colombiana hasta el 2030. Los resultados son desalentadores. Se estima un crecimiento potencial cercano al 3.5% anual con tendencia decreciente hasta 3.0% al final del periodo. Para ello se asume que la inversión se mantiene en los elevados niveles actuales, que el factor trabajo sigue disminuyendo con base en el crecimiento observado de la población y que la productividad tiene cero crecimiento en promedio (nivel que es incluso superior al desempeño negativo observado en el periodo de referencia).

Mejores jefes de debate no podía haber encontrado Petro, si se lo hubiera propuesto…

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Fin de folio.- Debe haber también un cartel de médicos que expide incapacidades a la carta. Su selecta clientela, hoy, son los implicados en su homólogo cartel de la toga.

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