UNA MIRADA SERIA A LA EDUCACIÓN

04.11.2018 14:41

Estado de la Ciencia y Tecnología 2018

A 40 años del desarrollo en ciencia y tecnología están nuestros niños y jóvenes de sus pares en los países de la OCDE

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Documentos en RED-GES

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Antes de que se apaguen los reflectores mediáticos que se encendieron en torno a la crisis financiera de la educación superior en Colombia, que llevó a la inédita movilización conjunta de rectores de universidades, profesores, estudiantes y padres de familia por todo el país, bueno sería no olvidar el axioma que se reconoce en todos los contextos educativos como meta del desarrollo nacional con justicia social:

Garantizar una educación de calidad para todos, es clave en la formación de ciudadanos informados y aptos para interactuar en la problemática social que indefectiblemente les deparará el porvenir.

Nadie, en buen uso de razón, se atrevería a discutir esto, y enfrente de tal consenso, resulta inexplicable que hayamos dejado caer la educación en Colombia al punto en que se encuentra hoy, que, por la simple vista de su infraestructura, cayéndose a pedazos en las universidades públicas, ya se puede imaginar uno, sin mayor esfuerzo mental, qué está pasando por dentro en la parte pedagógica.

Como no se trata ahora de reencauchar un debate que tiende a diluirse en la cotidiana vorágine informativa de lo urgente, lo que se propone en esta nota editorial es resaltar algunos conceptos importantes incluidos en el documento elaborado por la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología –Iberoamericana e Interamericana—(RICYT), sobre la educación científica en las aulas de América Latina.

 

Resumen del documento

1. La educación científica ha sido declarada una meta prioritaria en muchos países. No obstante, las investigaciones y evaluaciones nacionales e internacionales muestran un panorama preocupante respecto de los aprendizajes en ciencias de los alumnos de América Latina, y en particular, de aquellos en contextos desfavorecidos de las clases medias y bajas.

2. Se encontró que muchos de los diseños curriculares son formulados como largas listas de contenidos conceptuales sin vinculación clara con el aprendizaje de capacidades, ni con una reflexión sobre la naturaleza de las ciencias.

3. Dentro de las clases, se destina menos tiempo del estipulado a las ciencias, lo que reduce las oportunidades de aprendizaje y una desigual cobertura de los contenidos previstos.

4. La enseñanza tiene una fuerte impronta enciclopedista, basada primordialmente en la exposición docente y la reproducción de información.

5. La infraestructura escolar se reporta que, si bien existen avances en el acceso a tecnologías y laboratorios, resulta necesario apuntalar el buen uso didáctico de los recursos.

6. Es perentorio brindar mayor apoyo a los docentes como actores claves para el cambio.

7. En lo inmediato, se propone fortalecer las prácticas de enseñanza de los docentes en ejercicio, desarrollar recursos didácticos y materiales de apoyo para la enseñanza, y proveer oportunidades para que colegas y escuelas trabajen en red como comunidades de aprendizaje.

8. En el mediano y largo plazo se propone actualizar los lineamientos curriculares con un particular énfasis en el desarrollo de capacidades de pensamiento, revisar los programas de formación docente inicial y generar una cultura del uso de datos de la evaluación tanto al interior de las instituciones educativas como para el diseño de políticas y programas a nivel macro.

Si todo lo que anhelamos ser como país bien gobernado tomamos como ejemplo, últimamente, a la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), pues, en políticas educativas estamos muy al anca. Un dato preocupante incluido en el documento de la RICYT, es que, siguiendo la tendencia actual, un país como Colombia se tomaría 40 años en alcanzar el promedio actual de la OCDE en el desarrollo de sus educandos en ciencia y tecnología; y, de aquí a 40 años, ¿en qué escala estarán ya los países de la OCDE, teniendo en cuenta que el desarrollo del conocimiento humano es exponencial?

Si entendemos esto, comprenderemos también que los estudiantes que siguen en pie de lucha en Colombia por una mayor atención y presupuesto para la educación superior, tienen razón. No se les debe abandonar. Los reflectores de los medios deben seguir prendidos sobre el asunto; bueno, si queremos garantizarles una educación de calidad para todos como clave en la formación de ciudadanos informados y aptos para interactuar en la problemática social que indefectiblemente les deparará el porvenir.

Claro que, si lo que queremos es seguir gobernando sobre la ignorancia y sobre la base de personas que no son capaces de diferenciar, por falta de conocimiento, entre vender el voto o votar libremente, entonces, ya es otro cuento que se parece mucho al que nos está rigiendo.

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Enlace al documento relacionado, para los estudiosos del sector educativo

EL ESTADO DE LA CIENCIA 2018