TOMAR CONCIENCIA

20.03.2018 15:29

 

 

CON PENSAMIENTO LIBRE PARA CONSTRUIR NUEVOS CAMINOS Y UN NUEVO MODO DE VIDA CON FUTURO PROMISORIO PARA NUESTRAS GENERACIONES

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Por: MARIANO SIERRA S

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El mundo reclama de cada persona tomar conciencia frente a la realidad existente, por la creciente crisis ética, moral y el descollo de diferentes actos de violencia de todo género. Tomar conciencia es un compromiso social ante la complejidad de las frustraciones. Tomar conciencia, implica que, desde nuestros escenarios de trabajo, tenemos una responsabilidad política, familiar, social, económica. En cada instante de nuestras acciones en la vida, tomar conciencia es un imperativo humano, testimonial, practico, coherente. Tomar conciencia es una gestión cambiante de acuerdo al desarrollo social, a los avances tecnológicos y los nuevos espectros humanistas y formativos.

Tomar conciencia nos dice que estamos conectados con el mundo- Por lo tanto, esta conexión nos lleva a tomar partido con sentido responsable, que el hombre debe actuar críticamente. Confrontando realidades sociales. Nada nos aleja del mundo, todo evoluciona y las condiciones que se manifiesten nos involucran, por pertenecer a ese concepto humano. Tomar conciencia es dialogar con el propio mundo, con su acaecer humanista, que reproduce el satanismo de las verdades a medias. Dialogar consigo mismo es una postura de responsabilidad, preguntándonos que estamos haciendo desde nuestro campo social para que ningún hecho trascendental nos coja fuera de base y nos aparte del sentido de la vida, aprendiendo a elegir nuestros gobernantes con responsabilidad y los elegidos asumirán con honestidad igual toma de conciencia para gobernar.

Albert Schweitzer nos dice que, si en la vida se cierra una puerta, otra se nos abre. Lo malo es que no tomamos conciencia. Tomar conciencia es asumir posiciones frente a todas las vivencias, sin temores, expresar como nos sentimos y como vemos a quienes realizan las vivencias, sus efectos y afectaciones, y lo que esas acciones representan y como nos conectamos con la realidad social. La toma de conciencia es tener sentido crítico, es manejar la verdad socio política del mundo, del gobierno, con sentido crítico, para afirmar un nuevo mundo. La conciencia social define la capacidad de ser consciente de las relaciones públicas, económicas e ideológicas que condicionan el quehacer humano, la educación, el trabajo, la vida social, familiar, política y espiritual.

Tomar conciencia es tener la capacidad de interpretar las rebeldías políticas, sociales, religiosas y demás ordenes humanos que permiten la agudeza social para tomar decisiones, para entender las oportunidades. Urge despertar la toma de conciencia, la que facilita el entender los motivos que han existido y existen para buscar los cambios en las organizaciones de vida existentes. Toma de conciencia, es asumir postura contra un sistema, contra una sociedad indiferente y sus instituciones, contra unas ideologías y principios dogmáticos que han desordenado el orden natural que cierra espacios para el actuar en conciencia, donde las desigualdades, los excluidos, los sin voz, sufren las crisis propias del caos, donde ese grupo social es presa de los afectos y la carencia de los principios democráticos, por además de la extenuada información sensacionalista, deformante y canalla.

Tomar conciencia conlleva reflexionar continuamente sobre si los procedimientos de gobernanza y aplicación de las normas se hacen acordes a la constitución y otros cánones, y si nuestro actuar social y familiar está fundamentado por la ética y la moral. En medio del silencio y la ausencia de palabras cobra vigencia la acción. Hablamos demasiado todos, exponiendo efímeras gestiones. Importa es que exista coherencia entre lo que pronunciamos y ejecutamos. Tomar conciencia implica no dejarnos llevar por las redes que deforman el contexto social, haciendo perder el hilo conductor, conduciendo a la sociedad por las vías de la confusión y la presión.

Vivimos bajo la presencia mercantilista y el mercadeo. Todo ello genera una dimensión pródiga de lo que es el mundo del consumo, el mundo del espejismo tecnológico que embelesa el espíritu. Por ello tomar esa conciencia es desnudarnos ante la realidad, para volvernos más humanos en procura de  enfrentar la avalancha emocional con la crítica serena que vislumbre aportes para el cambio social y espiritual, lejos de los asfixiantes fundamentalismos que crea el mundo. Seamos cada vez más, verdaderos líderes del cambio, desencantándonos del ofrecimiento efímero que brinda la corrupción, para luchar por la política social humanitaria, sin banalidad y acecho de violencia.

Tomar conciencia, es penetrar en los laberintos de la emoción social y política, llamado por algunos pensadores sociales como la democracia global, que no es otra cosa que ese proceso demencial dominante, despótico, cuyos pormenores son el poder masivo que destruye valores, que controla el tejido social con políticas integrales, perversas, impositivas, cerradas, de obediencia, de miedo, de un pensamiento único totalitarista. Con la toma de conciencia se establece un eslabón social que doblegue los distintos regímenes democráticos desviados de su orden, y el comportar indolente.

Ante las crisis sociales, la toma de conciencia dará cuenta de la visión dimensional del comportar humano, de allí que estemos comprometiéndonos como instrumentos protectores y de cambio, forjadores de esa esperanza fallida, actuando sin egoísmos con la espada de la revolución espiritual y social. El mensaje del pensador incognito afirma que la responsabilidad social, en la cual el hombre actúa, es sembrar conciencia. La conciencia, al decir de Montaigne, nos lleva a descubrirnos, a que nos denunciemos y denunciemos, y, a falta de testigos, declarar contra nosotros. Estas premisas indican justicia con nosotros mismos, libertad personal con la verdad, para que la educación se estructure para que el estudiante conozca la situación real del mundo, aprendiendo a pensar, a vivir, a convivir, a cuidar, a tener ética y espiritualidad.

Tomar conciencia es generar conciencia, quiere decir, aumentar conciencia social, esto es, entender a los demás, conocer lo que nos rodea y cómo ese accionar fluye en cada uno, para mejorar nuestras relaciones, para abrir espacios, para obrar dignamente, con responsabilidad ética, política y social, donde imperen procesos de formación con las fuerzas de los valores, y el dialogo que hoy muchos los llevan en declive. El ser social, contiene unos fundamentos prácticos, de los cuales se desprenden muchas mediaciones, siendo el principal fundamento, el acto humano.

El acto humano es de distinto orden y naturaleza, predica justicia, injusticia, bueno, malo, correcto, incorrecto, responsable, irresponsable, ético, antiético. El acto humano predice la existencia del hombre y la naturaleza, la existencia del amor, el servicio, la verdad. Entonces, reflexionemos sobre la toma de conciencia, como cada uno de nosotros asumimos los actos humanos frente a la mediación. Digamos que esto quiere decir, ser medios para unos fines justos-

Cuando tomamos conciencia, debemos entender que el país requiere fortalecer la ciencia y la educación, como polos para la paz con desarrollo y justicia social. Por el frente económico se debe fortalecer para proyectar el campo en la dimensión productiva de la agroindustria, entendiendo que somos un país agrícola. Debemos pensar que el mundo carece de alimentos, que la gran población se muere de hambre, incluyendo nuestro país. Retomando la memoria histórica, esta nos enseña que esos abnegados productores del campo, provienen de esa gesta de aguerridos patriotas que nos dieron junto con otros luchadores étnicos, la independencia. No hay necesidad de poner oráculos para saber qué es lo que al país le conviene y en ese rol de entendimiento, tomar conciencia acerca de la manipulación del Estado en cabeza de los profanos politiqueros que viven buscando el eslabón que solo sirve a las potencias para incrementar sus patrimonios, a expensas de una sociedad que vive los rigores de la ingobernabilidad, o mejor de la gobernabilidad fallida y la intolerancia social.

Tomemos conciencia por un cambio social, educativo, político, climáticoy económico que cumpla y garantice todos los derechos, cosa que a nuestras generaciones no les toque convivir con la sociedad del miedo y de la muerte. Hagámoslo con el pensamiento libre, rumbo a asociarnos y poder liberar la paz atada, revolucionando hacia una justicia social y el bien común que reviva la dignidad social. El miedo, la incertidumbre, implica que vivamos desorientados lejos del sentido común y de la vida, lejos de nuestra identidad como personas, lejos del mirar el futuro, y dejarnos llevar por la sociedad del retroceso, del descenso en todas sus dimensiones sociales, en detrimento del trabajo, de la educación, de la familia, de los valores.  Hoy todo es una comercialización, todo se compra y se vende al mejor postor. El ascenso social tiene un valor que lleva a la sociedad, con tal de conseguirlo, a perder la dignidad.  Hoy se vive la sociedad del descenso y del miedo. La sociedad del vacío donde prolifera el trabajo de la mujer y la niñez acompañado del acoso; prolifera la pobreza que permite el ascenso del consumismo y la falta de empleo. La educación decrece en calidad debido a la falta de una estructura, donde una llamada competencia produce un canibalismo profesional. La juventud desorientada se consume en la incertidumbre que la lleva junto con la sociedad al individualismo desenfrenado apoyándose en las redes sociales como órganos de comunicación sin ninguna orientación. Tomar conciencia ante un mundo líquido, al decir de Bauman, para evitar la polarización nefasta de la familia, de la sociedad… ¡Es el reto!

MARIANO SIERRA S