TODO BIEN... TODO BIEN...

07.12.2013 08:04

Ahora que estamos de mundial hasta las tetas, dictando cátedra hasta el presidente Santos, sigamos el juego y consideremos que la mesa de negociación del salario mínimo es un campo deportivo en donde, anualmente, se enfrentan los equipos Laboral y Empresarial por la copa SM.

La alineación de los equipos nos dice, por sí, que se trata de un enfrentamiento muy desigual, algo así como dice la gente: pelea de toche con guayaba madura.

El empresarial lleva en el arco al Banco de la República cuya única función y razón de ser es mantener una baja tasa de inflación. Así que, mientras menos gane la gente, menos demanda y menos inflación: la ecuación es simple y para eso no se necesitan genios como los que posan de tal en la JD del Emisor.
En la defensa esta Planeación Nacional (PN), único organismo del Estado que sabe medir la productividad industrial, tasa que se agrega a la inflación certificada por el Dane, para conformar un incremento “equitativo” del SM.

En el medio campo, ya adivinan, juega el DANE con su toque-toque estadístico que deslumbra por los sutil, al punto que nadie sabe dónde es que hace mercado que le sale tan barato.

Y adelante, una pléyade de figuras empresariales que le mete goles no solo a los trabajadores sino al Estado mismo, pues, muchos de ellos vienen de entrenarse en los más altos cargos públicos.

Frente a dicha alineación, ¿qué puede esperarse del otro equipo, el de los trabajadores, dirigido por unos mercenarios laborales que fungen de porteros; defendidos por un sindicalismo que no alcanza siquiera al 5 por ciento de la fuerza laboral; con un medio campo compuesto por las centrales obreras que cada una juega a lo suyo y un ataque que cuando acomete, le pitan falta por terrorista, agitador, subversivo, hasta la expulsión?

El partido se completa con un juez siempre cargado a los empresarios y una tribuna agitada por la barra de ‘La Prensa’ que, de un lado, pertenece al equipo empresarial y, de otro, se financia con publicidad de las empresas y el Estado.

Este partido, es una grosería, y así y todo, se juega cada año porque la comedia debe continuar: ¡Arriba el telón!