SIGLO XXI: ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE

27.04.2018 16:51

Octavio Quintero

(RED-GES, Director)

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El “coge-coge”, casado entre Uribe-Petro sobre las grandes extensiones de tierra (30.000 has., aproximadamente),  en poder de Ardila Lülle en los departamentos del Valle y del Cauca, al centro-sur de Colombia, sembradas con caña de azúcar, cae como “anillo al dedo” para ilustrar la nueva división político-ideológica que parece sustituir en el inmediato futuro (o está sustituyendo ya), la tradicional dualidad política Derecha-Izquierda.

En su reciente gira por los municipios de Puerto Tejada, Yumbo y Palmira, Petro dice que de ser Presidente, “le compraría al empresario Ardila Lülle las hectáreas de tierra para entregarlas a campesinos, afros e indígenas”: versión de la Doble W Radio.

En todas las versiones, Petro habla de “comprar” la tierra para adjudicársela a campesinos, indígenas y afrodescendientes, comunidades ancestrales asentadas en esas poblaciones “para producir alimentos”.

Actualmente, la Organización Ardila Lülle, una de los cinco conglomerados más poderosos del país, tiene ocupadas las tierras con caña de azúcar, básicamente para la producción de etanol (combustible) y azúcar industrial para su portentosa fábrica de bebidas gaseosas, dominante en el mercado nacional.

Ambos productos son actualmente muy cuestionados: 1).- Si la caña se dedica a la producción de etanol, los expertos aconsejan diversificar el cultivo con soya, trigo o pasturas con el fin de que recupere sus nutrientes. De lo contrario, se acelera su desertificación al mediano plazo. Esto no se da, y ni se tiene pensado siquiera, en los cultivos de la Organización Ardila Lülle; 2).- Cada vez existen más investigaciones señalando los efectos nocivos de las bebidas azucaradas, sobre todo en los niños, como dolor de cabeza, temblores, arritmia cardíaca, ansiedad, insomnio, depresión, náuseas y vómitos, micción frecuente, disminución de la masa ósea (por baja absorción de calcio), aparición de protuberancias, dolor en las mamas y reducción del apetito (anorexia).

El Congreso intentó en la última reforma tributaria (expedida en diciembre del 2016),  establecer impuestos a las bebidas azucaradas, pero el evidente lobby que desplegó ante el legislativo la Organización, hundió la propuesta presentada por los representantes Óscar Ospina Quintero (Partido Verde, magister en Salud Pública); Víctor Javier Correa (Polo Democrático, médico e integrante de la Mesa Nacional de Dignidad Agropecuaria); y, Jaime Enrique Serrano (Partido Liberal, activista social).

¿Quién dijo miedo?…

A la propuesta de Petro le cayeron como buitres a la carroña, el expresidente Uribe y el también candidato presidencial, Germán Vargas Lleras. El expresidente trinó (su afición política favorita):

@AlvaroUribeVel

El dr Gustavo Petro quiere volver los ingenios del Cauca un desorden como volvió las empresas de propiedad de Bogotá. Se le salen los colmillos expropiadores de Chávez así quiera esconderlos.

Y Vargas Lleras, más suave pero con enorme desconocimiento de la Constitución Nacional, grave en un candidato presidencial, dice:

@German_Vargas

Ayer el Dr. Petro le pidió a Ardila Lülle que le venda Incauca, muy provocador como de costumbre. Le recuerdo: la Constitución colombiana protege la libre empresa y la propiedad privada. Su propuesta está peligrosamente cerca de la expropiación así lo niegue 1 millón de veces.

 

¿Qué dice la Constitución?

El ‘recorderis’ de Vargas Lleras, es una verdad a medias que, por lo general, significa una mentira velada porque, en su artículo  58, la Constitución, si bien protege –como dice—la propiedad privada, también le establece a dicha propiedad una función social y posibilita la expropiación (…) “por motivos de utilidad pública o de interés social”.

 

Biopolítica versus Necropolítica

Recientemente, en una crónica del suscrito director de la RED-GES, acogida en el portal WSI (Wall Street International), nos referimos a lo que el mismo Petro llamó en reciente entrevista con la W-Radio (Vicky Dávila), “Política de la vida”, o biopolítica, a la cual se le debe oponer, porque no existe tesis sin antítesis, la “Política de la muerte”, o Necropolítica. En tal crónica decíamos:

(…)

El arte de gobernar

Ampliando el alcance de una propuesta electoral más allá de la intrincada cuestión ideológica, la política retoma el sentido más completo con el que se define desde Aristóteles, justamente en su tratado sobre Política: el arte de gobernar a los pueblos, y que hoy bien pudiéramos agregarle… con sentido de sustentabilidad, para indicar que no basta con gobernar el presente sino, y sobre todo, gobernar para el futuro porque, como bien se dice: los hombres pasan y las instituciones quedan.

Pues, miren que, en las posiciones encontradas de Petro-Uribe/Vargas Lleras, lo que se pone de relieve es el enfrentamiento entre políticas de la vida y políticas de la muerte…

Cuanto el candidato de la Colombia Humana, piensa en voz alta que le gustaría comprar a Incauca para reconvertir su producción de caña en cultivos de pan coger y alimentos de la canasta básica; y cuando en esa misma gira habla de paneles solares en las viviendas, todo eso es Biopolítica… Y cuando sus contradictores le increpan, defendiendo el modelo extractivista o la ocupación de la tierra con cultivos industriales, provocando su desertificación en un mundo “muerto de hambre” y de “comida chatarra”, todo eso es Necropolítica: en antes, lo que se hubiera denominado como Izquierda y Derecha.

Ver enlace a WSI:

Como son los tiempos, así las cosas

Caña y ganado: economías insostenibles en el Valle y el Cauca

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Fin de folio.- Pregunta indiscreta: ¿Por qué no se investiga la posibilidad de que el derrumbe del puente Chirajara en la vía al llano, y varios edificios en Medellín y Cartagena, pueda obedecer a la mala calidad del cemento que se comercializa en Colombia?