PIEDRAS, MANDAMIENTOS Y VOTOS

10.06.2018 08:59

Hacer votos, es expresar propósitos y compromisos. Eso fue lo que hicieron Petro y Ángela María Robledo (su vicepresidenta); Antanas y Claudia López (la vicepresidenta de Fajardo): expresar propósitos y compromisos (hacer sus votos).

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Moisés Pineda Salazar

Especial para RED-GES/El Satélite

Como Moisés, Petro juró sobre piedra cumplir los 12 mandamientos de Mockus

 Como Moisés, Petro juró sobre piedra cumplir los 12 mandamientos de Mockus (foto: Jhon Hamón/SEMANA

Un amigo, dedicado a la política, y en campaña con el Centro Democrático, me hace la siguiente observación acerca de la fotografía en la que Antanas Mockus y Claudia López hacen público el consenso alcanzado para mejorar y apoyar el programa de Petro:

- De una manera u otra, -- dice -- tomando en cuenta su ateísmo, estoy 99,9% seguro que es una Burla…

A ese comentario me permití hacerle las siguientes anotaciones:

1.- "Escribir en piedra" – le dije -- es una metáfora que atraviesa muchas culturas. Una de ellas, no la más antigua, son las judeocristianas. Igual, lo vamos a encontrar en las tradiciones del derecho positivo de la ley escrita.

2.- Hacerlo en un medio estable como la piedra, el cuero, el papiro, el metal o el papel, expresa la decisión de darle existencia material y perdurabilidad al consenso social y cultural que se manifiesta en el código, en las tablas de piedra o de arcilla cocida, de tradición más antigua que las semitas.

3.- Ahora bien, en cuanto al hecho comunicativo, la presencia de Mockus – el ateo y el agnóstico --, que aprecia los códigos éticos de la cultura como consensos anteriores y superiores a la Ley y a la tradición religiosa misma, no sé si lo recuerdan, reitera la pregunta que en el debate televisivo de la segunda vuelta, le hizo Mockus a Juan Manuel Santos:

- "¿Escribiría en piedra su compromiso de no aumentar impuestos?"

Santos le respondió:

- "Se lo escribo en piedra, mármol o lo que sea”…

No lo hizo. No lo escribió y aumentó los impuestos.

4.- Esta vez, Petro, que significa piedra, ha escrito y firmado su compromiso sobre la roca. En el contexto de nuestras culturas, puede leerse como un compromiso de honor – hecho sobre sí mismo – (sobre su nombre).

5.- Es un consenso entre muchos, parecido pero no igual. Es un acuerdo perdurable e inmodificable que ni siquiera haciendo pedazos las piedras, como lo hizo Moisés al bajar del monte, podrá desaparecer porque antes hubo un acuerdo con el pueblo…

6.- Es un mecanismo de convivencia entre doce tribus que, a pesar de provenir de una misma raíz, no atinaban a ponerse de acuerdo para llegar a la meta común, a la Tierra Prometida, que les daría cohesión definitiva como nación.

Otra persona, socialmente relevante, refiriéndose a lo mismo, al sentirse ofendida por el acto del Voto Nacional, me dijo:

- "Eso me parece falta de respeto, Moisés… El tema es emular o hacer parecer lo escrito en piedra con la imagen que tienen los que profesan la religión católica-cristiana de los Mandamientos. No hay nada que lo justifique... Ya está (Petro) en la posición de “retar” a la humanidad y más allá, no muy distante del comportamiento de Chávez de hacerse creer el “dios” de los Venezolanos. Con lo sagrado no se juega y/o payasea (Aunque él no está jugando)."

A esa, entendible razón me permití responder:

- Escribir en piedra no es un asunto únicamente religioso. Aunque el Código de Hammurabi haya estado escrito en tablas de arcilla cocida, anteriores a la tradición judeocristiana que bebió de él, y muchas de sus prescripciones las asumió como preceptos en otros códigos de comportamiento social para los hijos de Abraham (ver libro del Éxodo) sobre asuntos higiénicos, económicos, de conducta cívica y política, que luego fueron incorporados a la Torá como normas religiosas, sagradas, no por eso se convierten en patrimonio exclusivo de una sola cultura y ni siquiera de un solo grupo de culturas. Fueron sistemas éticos y estéticos, anteriores a Israel y al cristianismo que, en su origen, no tienen la connotación religiosa que hemos convenido en darles desde nuestros propios sistemas de creencias...

La persona aludida me contesta:

- Ok... está claro ese concepto... pero, que tenga semejanza con los mandamientos y con lo que tradicionalmente son las dos piedras en forma curva arriba y con números enunciando unos mandatos, como se expresa en las diferentes biblias...

Entendiendo las razones de su enojo, debo reflexionar en que, a veces, lo que transmiten las Iglesias, sacerdotes, imanes y pastores, para hablar solo de las religiones abrahámicas,  es tan elemental y tan estereotipado, que obliga a tener que llamar la atención  de los ‘opinadores’, a riesgo de entrometerse en el campo minado de su fe.

Por eso, hay que preguntar para facilitar la reflexión personal y privada:

¿Y quién dice que las lajas de roca con las que bajó Moisés del monte, con la forma curva hacia arriba, están descritas o prescritas en los textos sagrados? Que yo recuerde, la tradición habla de dos lajas (tablas) de piedra, escritas por ambos lados; por una y otra cara. Un pliego o cuatro páginas diríamos hoy en asuntos de impresión en papel…

¿Y en dónde dicen los textos sagrados que Dios (Elhoim, Yavhé) haya numerado los preceptos orientadores de la conducta del pueblo, o que tales normas vayan enumeradas en ordinales romanos, una lengua y unos sistemas de pensamiento alejados en más de 2.000 años de la tradición mosaica?

¿Y de qué tradición religiosa sacamos que fueron doce los mandamientos de la Ley de Dios? Unas tradiciones judías, solo hablan de siete; y las mosaicas hablan de diez, y la denominan decálogo. Y, si miramos el Génesis y el Éxodo como un sistema normativo del pueblo, de su Alianza, su constitución en términos morales y jurídicos, son varios centenares los mandamientos que están en esos Libros y en los otros del Pentateuco...

A este nivel suele llegar la elementalidad que promueven los líderes religiosos  en la formación de una sociedad que se alimenta de lugares comunes, de prejuicios y de una comprensión de un dios, tan elemental y tan simple que reflejamos en él nuestras virtudes y defectos: "La fe del carbonero", como dicen.

Finalmente, y por cierto, que lo de haberlo hecho frente a la iglesia de El Voto Nacional, nada tiene que ver con lo de las elecciones.

Ese templo puede definirse como un "espacio de la memoria" en el que, "sobre la piel de la ciudad", los partidos Liberal y Conservador, al poner fin a “La guerra de  los mil días", hicieron constar su decisión de  nunca más volver a hacerse la guerra entre sí.

Hacer votos, es expresar propósitos y compromisos. Eso fue lo que hicieron Petro y Ángela María Robledo (su vicepresidenta); Antanas y Claudia López (la vicepresidenta de Fajardo): expresar propósitos y compromisos (hacer sus votos).

La historia de los colombianos nos ha enseñado que en esto de los votos no cumplidos, trae sus consecuencias funestas...

Las consecuencias de la violación de los votos hechos entre liberales y conservadores en 1902, que da origen a la iglesia del Voto Nacional, escenario de los votos hechos por Petro – Mockus – y Claudia, aún las estamos padeciendo… Liberales y conservadores pronto olvidarían sus votos y volverían a las andadas con más ferocidad, hasta llegar al horrendo crimen de Gaitán que desató los 70 años de violencia política que conmemoramos el 09 de abril pasado, y de la que apenas estamos bregando a salir, a través de un endeble, forzado y complicado proceso de paz.

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