PERÚ, EL EJEMPLO A SEGUIR

20.02.2017 04:07
 
 
Fast Track contra la corrupción
¿POR QUÉ COLOMBIA NOS ALARGA EL CAMINO?
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GES (GRUPO EDITORIAL EL SATÉLITE)
Director: Octavio Quintero
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Referencia: Lucha contra la corrupción (con la colaboración de Enrique A. Cadavid y Arnulfo Román)
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La Democracia en Colombia está en cuidados intensivos debido a la corrupción generalizada y a la baja confiabilidad en las instituciones estatales: gobierno, congreso, rama judicial y organismos de control y vigilancia: Fiscalía, Procuraduría, Contraloría y Defensoría del Pueblo.
 
El mayor problema es que, lo único que observamos,  son acciones distractoras y cortinas de humo que agitan los medios de comunicación, afanados por las pautas publicitarias, más que por la obligación de informar a la ciudadanía en forma… “veraz e imparcial”, como manda la constitución (artículo 20).
 
No se ve en el afán del gobierno peruano una reforma política ni ningún movimiento ciudadano adelantando engorrosos procesos de consultas populares, sencillamente, porque no necesitan de eso. Para luchar contra la corrupción basta la voluntad política del gobierno, que es lo que salió anunciar el presidente Pedro Pablo Kuczynski.
 
Todas los Internautas de GES que han visto el video, nos comunican que las medidas puestas en vigor en el vecino país son, de lejos, mejor, más efectivas e inmediatas que las siete propuestas que anuncia en su consulta popular la senadora, Claudia López, sin restarle méritos a su diligente acción que, al menos, nos muestra a alguien con ganas de hacer algo.
 
Este es un resumen puntual del fortísimo ataque del gobierno peruano a la corrupción:
 
1. Las empresas condenadas por corrupción nunca más podrán contratar con el Estado.
 
2.- Los funcionarios corruptos nunca más podrán volver a trabajar con el Estado (muerte civil).
 
3.- Todos los contratos de concesión del Estado peruano deberán contemplar la cláusula anticorrupción.
 
4.- la Fiscalía tendrá un presupuesto triplicado especial dedicado a investigar y atrapar a los corruptos (caiga quien caiga).
 
5.- Se crea el fondo de recompensas para premiar y proteger  a los ciudadanos honestos que ayuden a acorralar y sentenciar a los corruptos.
 
6.- Las pólizas de garantías de las empresas condenadas por corrupción en el país o en el exterior, se dedicarán a proseguir las obras de los contratos, mientras se licita otro contrato honradamente.
 
7.- El Presidente del Perú y los ministros quedan convocados a partir de este momento a publicar toda su información personal, y se invoca a todas las demás altas autoridades de la nación a hacer lo mismo.
 
8.- Las empresas que han aceptado culpabilidad o hayan sido sentenciadas no podrán transferir recursos al exterior sin antes cumplir en el país con sus obligaciones laborales y de pagos a subcontratistas y proveedores, y la reparación que tendrán que pagarle al Estado peruano.
 
9.- Estas mismas empresas tendrán que pedir permiso al Estado para vender sus activos y estos dineros también irán a un fondo de garantías para que se paguen las multas correspondientes.
 
Ni siquiera el fast track, ese mecanismo legislativo que tan diligentemente avanza arrasando con el Estado Social de Derecho en Colombia, se necesitaría para expedir las medidas que ya están en vigencia en el Perú.
 
Queda claro, entonces,  que aquí nos están recetando paliativos amnésicos como una nueva reforma política que, si no pasa por fast tracknecesita dos legislaturas distintas (mínimo un año) para ser aprobada, o una consulta popular que tiene que pasar por la recogida de 5 millones de votos y luego 11 millones más y, ni así sería norma vigente porque luego tiene que ir al Congreso a que la ponga en vigencia, y si el Congreso no lo hace, entonces puede hacerlo el Presidente.
 
¿Si ven el camino “largo y culebrero” que nos trazan en Colombia para llegar al frente de batalla contra la corrupción?, un camino que puede hacerse expedito, haciendo cumplir las disposiciones que tenemos, y adicionando por decreto reglamentario las demás que se necesiten, como se ve en el decálogo peruano.
 
Tomen nota y obren en consecuencia en el 2018: ¿no les parece?
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