PENSIONADOS: ¡CAYÓ TRABAJO!

19.07.2017 06:12
Redacción/RED-GES
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Director: Octavio Quintero
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Santos objetó dos proyectos de ley, de un impacto social tan grande, que no tiene presentación, y solo se explica por la descarada confesión del mismo Presidente hace pocos días cuando dijo: (…) “yo ya no estoy en busca de votos…”. (El Tiempo, 29 de junio).
 
La única labor social del Congreso en la legislatura que término el 20 de junio (la reducción de las semanas de cotización a las mujeres y la reducción de la cotización a salud de los pensionados del 12 al 4 por ciento), según el Presidente, son “inconvenientes e inconstitucionales”: se queda uno atónito ante semejante desfachatez.
 
En las condiciones actuales en que malviven las clases media y baja de Colombia… ¿cómo puede decirse que un proyecto, como el de los pensionados, es inconveniente? ¿Cómo puede tacharse de inconveniente facilitar la pensión de las mujeres que ante las precarias condiciones económicas de su familia tienen que hacer doble trabajo (el de la casa y el de la empresa) a ver si al cabo de 30 o 40 años, cuando su vida está consumida por el esfuerzo, puede acceder a una pensión mínima?
 
Se necesita ser un ser absolutamente despreciable, socialmente hablando, para concebir esas “inconveniencias”, y fuera de eso, tener agallas de dragón de Komodo para objetar ese par de proyectos.
 
Pero, bueno, suele decirse que sobre la leche derramada no lloran sino los gatos. Y esta es una linda oportunidad para que los pensionados se demuestren así mismos que efectivamente han logrado constituir, al cabo de estos últimos cinco años, un movimiento sólido en su concepto de grupo y fuerte en su capacidad política.
 
Independientemente de que alguna organización o movimiento haya empujado más o menos que otro, lo que toca ahora es volver a unir fuerzas y, sobre todo, coordinación y unidad de acción en el proceso que sigue. Si esto no se logra, el mensaje será funesto, pues, si el Congreso no sigue percibiendo la fuerza política de los pensionados, podría triunfar la mermelada que seguramente le ofrecerá el gobierno a ciertos parlamentarios para que traten de hundir el proyecto en esa instancia.
 
Superada la instancia política, vendrá la jurídica, ante la Corte Constitucional. Aquí los pensionados tienen que constituirse en parte interesada para poder asumir la defensa de sus intereses que, ante la Corte, tendrá que demostrarse qué tanto peso jurídico tiene la promesa de un Presidente en campaña de reelección; qué tanto peso tiene como aval del ejecutivo un proyecto de ley respaldado por ministros distintos al de Hacienda y que tanto peso jurídico tiene el principio de la buena fe, contemplado en el artículo 83 de la Constitución Nacional, según el cual, “las actuaciones (…) de las autoridades públicas deberán ceñirse a los postulados de la buena fe, la cual se presumirá”…
 
Es decir, se presumió de buena fe que el Presidente decía la verdad al prometer apoyar el proyecto de ley de los pensionados, luego, su objeción de hoy no tendría validez jurídica y, por tanto, el proyecto no sería inconstitucional por falta de aval del Ejecutivo.
 
Esto último es más fácil decirlo que demostrarlo y por eso, el jurista que vaya a representar a los pensionados en este debate, tendrá que tener el concepto bien claro a fin de dejar convencidos a los magistrados de la Corte Constitucional de que la ley, ni es inconveniente, fiscalmente hablando,  porque la plata no se va a quedar guardada debajo de los colchones, ni es inconstitucional por lo dicho atrás.
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Fin de folio.- La reducción de los aportes a salud depende nuevamente del Congreso y posteriormente de la Corte… Pero la unidad de grupo, que es lo primordial, depende exclusivamente de los pensionados.