NUBES DE CARBÓN SOBRE BARRANQUILLA

25.09.2014 17:20

O crecemos juntos como hermanos, o fracasamos juntos como idiotas” (Martin Luther King).

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Enrique Lequerica Otero

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Si el humo de las constantes “quemas” en Salamanca ha sido motivo de angustias y malestares para los barranquilleros, parece conveniente mirar con cierta preocupación las intenciones de la Alcaldía de Sitionuevo para convertir la ribera oriental del rio Magdalena en terminales carboneros, como se debe colegir del mapa-infografía de delimitación del territorio según la Alcaldía, publicado por el periódico EL HERALDO.
Con esta perspectiva, los planes para el desarrollo urbano del sector de La Loma y seguir recuperando el Centro Histórico de Barranquilla se tornan difíciles de planificar, y el futuro que se avecina, predice un río en medio de nubes del dañino polvillo de carbón.
Desde la óptica de los dirigentes de Sitionuevo, ellos son tratados por sus pares de Barranquilla, como vecinos incomodos, vecinos para no tener en cuenta en ningún tipo de decisión administrativa sobre los temas portuarios, vecinos que afectan con bloqueos cuando los dejan sin energía eléctrica; pero ellos, los sitionueveros del común, también quieren y tienen la justa aspiración para aprovechar las bondades de su ribera sobre el rio Magdalena y desarrollarse buscando captar recursos frescos y constantes, muy necesarios para un municipio pobre con falta de oportunidades y empleos estables, pero además,  empobrecido por una física desorganización y corrupción administrativa.
Desde la óptica de los dirigentes del Área Metropolitana de Barranquilla, el progreso de Sitionuevo es parte importante del desarrollo regional y muchos de los problemas actuales son compartidos plenamente con ellos, por lo cual deberán ser enfrentados y resueltos con ellos; pensar en ser incluyentes con Sitionuevo, puede ser un negocio provechoso para las dos riberas del Magdalena.
Desde la óptica organizativa del Estado, los puntos de confluencia entre los municipios del Area Metropolitana y Sitionuevo son prácticamente todos los posible de nombrar; se comparte el mismo rio con importantes obras hidráulicas a lado y lado, hay confluencia de las principales vias terrestres, la economía regional es compartida, la mayoría de los dirigentes de Sitionuevo residen en Barranquilla, etc., a tal punto que Sitionuevo depende más del Area Metropolitana que de Santa Marta.
Existen nueve (9) Zonas Portuarias en Colombia, una insular en San Andres, dos en el Pacifico y seis sobre el mar Caribe, una de las cuales es la Zona Portuaria de Barranquilla, la cual proponemos sea conocida, luego de algunas sencillas reformas, como la “Zona Portuaria del Río Magdalena”, que sirva como primera entidad integradora de los municipios beneficiarios del río Magdalena y de Bocas de Ceniza.
Esta sutil reforma no sería exclusivamente de nombre, pues la nueva zona debería lograr ser ampliada desde sus 27 kilómetros actuales hasta el Km 40 del rio Magdalena, medida la distancia desde el Km 0 ubicado en el punto más al norte del Tajamar oriental en Bocas de Ceniza; dentro de la Zona Portuaria ampliada se le da cabida a todos los municipios localizados en ella, a saber: Barranquilla, Soledad, Malambo y Sabanagrande del departamento del Atlántico y el municipio de Sitionuevo del departamento del Magdalena.
La reforma también debería incluir una Administración Portuaria autónoma e integral desde el punto de vista de las obligaciones del Estado con respecto a los temas de la Autoridad Marítima, del Control de Migración, Aduanas, Sanidad Portuaria, y del difuso tema del control ambiental portuario, y principalmente enfocada a coordinar todas las funciones de la planificación y regulación de las actividades marítimas y portuarias, hoy repartidas entre al menos una docena de entidades así: DIMAR, CORMAGDALENA, INVIAS, SUPERPUERTOS, DIAN, SANIDAD PORTUARIA, MIGRACION, ICA, INVIMA, DAMAB, CRA, CORPAMAG, a las cuales habría que sumarles las Gobernaciones, las Alcaldías y los Parques Naturales.
La idea de crear una Administración Portuaria para la Zona no es nueva. Hace algún tiempo, algunos dirigentes locales propusieron una Autoridad Portuaria, con fuerza de Ley y de aplicación en todo el ámbito nacional, lo cual complicaba el diseño del modelo a proponer, pues cada Zona Portuaria tiene componentes muy particulares, pero ninguna alberga tres o más municipios con posibilidades para el desarrollo portuario, como sí se considera en la presente idea para la Zona Portuaria del Rio Magdalena.
Un verdadero Plan Maestro Portuario para la Zona Portuaria del Rio Magdalena, dirigido localmente por el Área Metropolitana de Barranquilla (A.M.B.), se hace indispensable antes de que sea demasiado tarde. Conscientes de que todos los terminales dentro de la Zona tienen varios tópicos en común, es más fácil aprovechar los beneficios relativos y trabajar de manera mancomunada por una adecuada Planificación de Infraestructuras y Control del Tráfico marítimo y fluvial, como también por las operaciones portuarias, impulsar el mercadeo de la Zona, regular la competencia innecesaria entre particulares y prevenir los serios problemas ambientales que se puedan generar debido a las actividades de la industria naviera y propugnar por un desarrollo sostenible.
Para lograr ese objetivo hay que dar varios pasos preliminares como son: crear un marco legal idóneo actualizado; hacer un diseño conceptual preliminar fundamentado en pautas internacionales como son las de PIANC, de las Vías acuáticas canadienses, del  U.S.A.C.E. y desde luego, de la OMI, entre muchos otros.
Este un trabajo de equipo que se tiene que llevar a cabo con personas y entidades especializadas, nacionales tanto como extranjeras,  en las diferentes ramas que forman el mundo naviero, y libres de intereses particulares. Todo este modus operandi ya está inventado y viene funcionando y siendo actualizado de manera constante desde fines del siglo pasado, de modo que dejemos de estar ‘inventando la pólvora’ y aprendamos de los que tienen los conocimientos y la experiencia operativa que exige esta industria tan compleja y variopinta, en la cual nadie termina aprendido del todo.