NO SE QUEDE CALLADO: ¡DENUNCIE!

08.07.2017 07:25
 
General: nos merecemos una explicación
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RED-GES/Grupo Editorial El Satélite
(Director: Octavio Quintero)
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Referencia: Grave acusación de Londoño al Vicepresidente
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Este trino del presidente Santos: “Hombre sabio es superior a los insultos que se pongan sobre él. La mejor respuesta a comportamiento indecoroso: paciencia y moderación”: Moliere, se supone que va dirigido al vicepresidente, general, Óscar Naranjo, duramente cuestionado en las últimas horas por el exministro Fernando Londoño, desde su arsenal mediático, La hora de la verdad, que se difunde por la cadena radial Súper, filial de RCN.
 
Vale la pena precisar que lo de Londoño con respecto al Vice, no es un insulto, técnicamente considerado. El término ‘insulto’, lo define la Real Academia como una acción que ofende o humilla a una persona, como p.ej.: cuando a alguien se le enrostra un defecto físico o se le echa en cara su ignorancia; se le humilla por su pobreza o se le estigmatiza por su raza, sexo o religión… en fin. Nadie que sea enjuiciado está siendo ofendido.
 
Lo de Londoño a Naranjo, son acusaciones muy graves y, si son falsas, debe salir a interponer la correspondiente denuncia por injuria y calumnia; y la justicia colombiana debiera darle prioridad al asunto, pues, que el vicepresidente de este país sea acusado de narcotraficante y mentiroso, y pusilánime en el ejercicio de sus funciones como alto oficial de las Fuerzas Armadas, no es como para “poner la otra mejilla”, y que le sigan dando.
 
La conducta de un hombre público es mantener inmaculado su nombre. Desde el emperador Julio César, se nos enseña que “no solo hay que ser sino parecer”, y el delicado asunto amerita alargar la cita:
 
La famosa frase del Divino Cayo Julio César, y que nos traslada Plutarco, hace referencia a que por la importancia que tenía en la sociedad romana la mujer del César, ésta no solo debía de ser honrada sino parecerlo. Según la historia, Julio César se divorció de Pompeya Sila al poco tiempo de ser ungido emperador, porque ella asistió a una Saturnalia, orgía sexual que se permitían las damas romanas de la aristocracia en algunas oportunidades. Anunciado el divorcio, las más conspicuas matronas del patriarcado romano pidieron a Julio César la revocatoria de su divorcio ya que su esposa, Pompeya, había asistido solo como espectadora y no había cometido algún acto deshonesto. Julio César contestó: “La mujer del César no solo debe ser honrada, sino además parecerlo.” Desde entonces, parafraseando a Julio César, cuando una persona cae bajo la duda de haber cometido un acto sospechoso, aun cuando no esté comprobado lo doloroso del mismo, se dice “no solo hay que ser sino parecer” (Fuente: Erepublik).
 
¡Eso es lo que nos está matando en Colombia: no parecemos lo que somos!:
 
Los periodistas, para empezar por casa, no parecemos periodistas sino mensajeros de intereses protervos…
 
El Presidente no parece presidente de todos los colombianos sino de un grupúsculo ávido de poder…
 
Los partidos políticos no parecen instituciones sociales sino empresas electoreras; el Congreso es un comité legislativo del ejecutivo; la justicia es para los de ruana; el fiscal es de bolsillo, del mismo bolsillo son el procurador y contralor… los subversivos son ejércitos mercenarios y así, sucesivamente, todo es, pero no lo parece.
 
Gustavo Moreno, el fiscal anticorrupción, era corrupto; el jefe de seguridad de Medellín, Gustavo Villegas, era un delincuente; el contralor de Antioquia, otro; el presidente del Congreso, Mauricio Lizcano, un traficante de influenias: la lista es larga y pare de contar.
 
¿Y el vicepresidente, general, Óscar Naranjo, qué es? Según Londoño (que el mismo Londoño no es propiamente un modelo de vida), nuestro Vice ha andado de saturnalia en saturnalia, y no resultaría raro que en alguna de tantas “haya metido la pata” y le hubiera quedado gustando.
 
Lo mío es mera sospecha, “por si las moscas”; lo de Londoño es una grave acusación, que el general-vice está en la obligación de aclarar como alto funcionario público que es. Bueno, como dice la canción… “si tuvieras vergüenza”.
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Fin de folio.- El consejo de Santos al vice Naranjo, es que se quede callado. Si el Presidente se lo dice, ¡hágale caso!: él sabe por qué se lo dice.