NO MÁS TLC

08.07.2018 06:18

A la gente hay que creerle lo que dice,

con excepción de Santos

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Editorial RED-GES/El Satélite

(Octavio Quintero –Director)

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Días antes de su elección como presidente, el futuro mandatario de los colombianos, Iván Duque, dejó consignado en un tuit que en los cuatro años de su gobierno “no se negociará un solo tratado de libre comercio más… Nos vamos a dedicar a ganar en lo que ya tenemos”.

Es una buena noticia, tendría que decir el senador Robledo, p.ej., emblemático opositor a los distintos TLC firmados por Colombia, especialmente con Estados Unidos, pues, lo que han provocado, en términos generales, es la ruina de la industria nacional y el sector agropecuario, por parejo.

Ante el anuncio del presidente electo, el sector privado, y especialmente el ganadero de carne y lácteos, mira con recelo “el afán” del presidente saliente, JM Santos, de dejar firmado su último TLC con la Alianza del Pacífico, donde entrarían países altamente industrializados en el sector pecuario como Nueva Zelanda y Australia. No tiene presentación que Santos fuerce un nuevo TLC que, no solo fastidia al sector privado, sino que va en contra de las nuevas políticas de comercio internacional prefijadas por el próximo gobierno nacional.

El trino de Duque se dio como resultado de una de tantas entrevistas de radio, prensa y televisión que concedió en la campaña. La siguiente es su versión textual sobre el tema de los TLC:

- Primero: Las exportaciones colombianas como porcentaje del PIB, si se comparan con países latinoamericanos como México, Chile y Perú, están muy rezagadas. Hay que llevarlas a que aumenten su participación en el PIB.

- Segundo: Más del 70% de nuestras exportaciones está concentrado en muy pocos productos minero – energéticos: hay que diversificarlas.

- Tercero: Nosotros firmamos tratados de libre comercio para incrementar mercados. No los hemos implementado bien. Le prometo al país que en los próximos 4 años no se negocia un solo tratado de libre comercio. Nos vamos a dedicar a ganar en los que tenemos a través de una diplomacia comercial más activa para insertarnos en las cadenas de valor.

En este propósito de defender la producción nacional, no debiera caber duda a nadie en apoyar la política del nuevo gobierno, porque resulta inconcebible, y así está consignado en editoriales, columnas y documentos de los más destacados analistas, que todos los TLC suscritos en los gobiernos de Uribe y de Santos (últimos 16 años) poco o nada han beneficiado al país:

“Ninguno ha reportado ventajas a la ganadería. Al contrario, por razones productivas y, sobre todo, por falta de admisibilidad sanitaria, se convirtieron en ‘tratados embudo’ que abrieron nuestro mercado a la carne y leche extranjeras, sin reciprocidad alguna para nuestros productos”, dice uno de los más recalcitrantes uribistas, José Félix Lafaurie, presidente de la declinante Fedegán, la otrora poderosa organización caída en desgracia en el gobierno de Santos, precisamente por su parcialidad política.

En el campo de los lácteos, la situación también es dramática; el desbalance comercial es evidente. A marzo de 2018 habían ingresado 14.604 toneladas de lácteos en las condiciones preferenciales de los TLC, mientras que Colombia solo había colocado 1.136 toneladas: ¡Hágame el favor!

Un balance similar se puede hacer a lo largo de la cadena del sector manufacturero. La invasión de productos importados al amparo de los TLC es evidente. Un paseo por los almacenes comerciales nos deja a la vista el dominio de los importados, situación que se refleja también en el comercio de los informales. El año pasado, los gremios empresariales estuvieron al borde de la histeria al juntarse la competencia de los importados en el mercado interno con la caída de la actividad económica jalonada a su vez, por la caída de los precios de los productos minero-energéticos, base principal de nuestras exportaciones, como se anota arriba.

En sana lógica: si tanto hemos criticado los TLC, ahora que un nuevo gobierno se compromete a no firmar más y, por el contrario, revisar los factores internos que nos dejan sin chance en los mercados internacionales, pues, la derecha es rodear esa promesa de Duque a ver si este nuevo gobierno no nos resulta como el que está de salida: mucho tilín tilín y pocas paletas.

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