“NIÑO DIOS” A LOS PENSIONADOS

21.12.2018 18:53

¡Buenas, buenas!

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Las esperanzas reviven en las toldas de los pensionados. Pero, ahora todos somos Tomás: “Hasta no ver no creer”.

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Editorial REDGES

Octavio Quintero

- Director

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Un par de noticias agitan en las últimas horas las toldas de los pensionados: 1) Un proyecto de ley aprobado en la Comisión Séptima del Senado sobre la nivelación del reajuste anual de las pensiones con el salario mínimo (SM); y, 2) el anunció de la ministra de Trabajo en torno a la reducción paulatina del aporte a salud del 12 al 4 por ciento.

Son dos noticias muy buenas para la sufrida población de pensionados, todavía grogui del golpe que le metió la Corte Constitucional al enterrar el PL 170 sobre la reducción de los aportes a salud, tras 5 años de ardua lucha frente a un Gobierno tramposo y embustero.

Vale recordar que el PL 170 se cayó ante la CC porque jurídicamente se interpretó que una formal promesa de un Presidente, registrada incluso en un documento oficial, no servía de aval a un proyecto de ley que implicaba gasto público y, además, se sigue negando jurídicamente que el hecho de que se aplique esa enorme diferencia de 8 puntos entre los aportes a salud de los trabajadores activos y los pensionados, no dizque constituye una violación al derecho a igualdad.

A propósito, ya se anuncia una demanda contra la ley de financiamiento por parte de la Asociación Bancaria, invocando el derecho a la igualdad, al considerar discriminatoria la sobretasa de renta al sistema financiero. Vamos a ver qué suerte corre ante el Consejo de Estado, donde debe surtirse la demanda anunciada del “poderoso caballero, don Dinero”.

Aunque no haga sonar los cascabeles tan fuertes como la reducción de los aportes a salud, la nivelación del incremento anual de las pensiones con el SM es de suma importancia. Hay una tabla comparativa que parte de 1979 entre el incremento de la inflación y el salario mínimo que revela que, al 2018, la diferencia entre una y otra es del 43,14%, es decir, en esa misma proporción han perdido su poder adquisitivo las pensiones de allá aquí. Con razón, cada año, los pensionados sienten que su mesada cada vez le alcanza menos.

En conclusión: si el proyecto de ley aprobado por la Comisión Séptima no recibe el aval del Gobierno en el siguiente debate de plenaria en el Senado, o en su trámite en la Cámara de Representantes, estamos “tacando burro”, nuevamente.

Por otro lado, el anuncio de la ministra del Trabajo sobre los aportes a salud es más alentador, pero, como en el episodio evangélico, ahora todos somos Tomás: hasta no ver, no creer. Porque, qué tal que sea solo una treta para hacer subir la imagen de Duque que, al paso que va, podría aterrizar de barriga en cualquier momento.

Y, si pensamos peor, ¿qué tal que la propuesta se enmascare dentro de la anunciada reforma pensional que todavía le falta destapar a Duque? Podrían quedar los pensionados cambiando unos cuantos puntos de aporte a salud de las pensiones más bajas, por la nivelación de edad entre hombres y mujeres, o por el aumento de las semanas de cotizaciones, por ejemplo.

Todo se puede esperar de un régimen neoliberal, presidido además por un Presidente que dice no importarle la opinión pública porque no puede reelegirse, seguido por un ministro de Hacienda a quien le resbalan todas las acusaciones que pesan sobre su honra y ética, en el caso de los “bonos de agua”; y, para más, no le quita el sueño las críticas que le llueven a la ley de financiamiento, seguramente porque su propio patrimonio, al igual que el de los más pudientes del país, está bien asegurado en algún paraíso fiscal, o goza de las billonarias exenciones y gabelas tributarias que se conceden al mencionado “poderoso caballero, don Dinero”.

Dejó tan malos recuerdos el proceso del PL 170, que obliga ahora a ser prudentes en el festejo, pues, de todas maneras, aunque se coronen con éxito ambas iniciativas, se requiere de un tiempo largo, ya que estamos hablando de sendos proyectos de ley de trámite a lo largo de la legislatura del próximo año. Es decir, si las cosas marchan sin contratiempos, por allá a principios del 2020 pudiera estarse dando la buena nueva.

Fin de folio

La famosa advertencia de un conocido locutor deportivo de ESPN, cuando el tiro pega en el palo, viene bien ahora a los pensionados: “No lo griten, no se abracen, no se besen” … Esperen a que la pelota entre y, fuera de eso, lo confirme el VAR, para el caso, nuestra politizada Corte Constitucional que se ha vuelto jurídicamente incomprensible.