LOS MUERTOS QUE VOS MATÁIS

10.09.2015 08:19

De las cenizas de Allende surge con ímpetu, cada 11S, el “Socialismo del siglo XXI”. Ni la frenesía  de Maduro en Venezuela, ni la felonía de Santos en Colombia, podrán acabarlo

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Octavio Quintero

(Septiembre de 2015)

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Este 11 de septiembre del 2015 se cumplen 40 años del asesinato del presidente Allende, y 35 de imposición de lo que hoy conocemos genéricamente como neoliberalismo, modelo ideológico que impone el manejo económico desde la iniciativa privada.
¿Qué tiene qué ver lo uno con lo otro?
El neoliberalismo que impera hoy en día en todo el mundo, incluyendo bastiones otrora tan opuestos al capitalismo como Rusia y China, tiene un sitio, una fecha y una dolorosa circunstancia de parto: Chile, 11 de septiembre de 1975, asesinato del presidente Salvador Allende.
La historia es larga, pero resumiendo, es a partir de la imposición por el Pentágono de la dictadura de Pinochet que se toma a Chile, cinco años después (1980), como conejillo de indias para implantar el modelo conocido como “Escuela de Economía de Chicago” basada en la famosa teoría sobre la “Libertad de elegir” del Nobel, Milton Friedman… Chile fue, a partir de entonces, la plataforma de aterrizaje de los “Chicago boys”.  
Como toda historia en boga, la historia neoliberal tiene muchos padres. En los textos políticos se le atribuye al dúo Reagan/Thatcher, presidente y primera ministro de Estados Unidos y Gran Bretaña, respectivamente. Pero el modelo como tal, es decir, la supremacía de la iniciativa privada por encima de la iniciativa del Estado, no se empieza a aplicar ni en Estados Unidos ni en Inglaterra, sino en Chile, y es a través de los poderosos medios de comunicación que se crea una aureola alrededor del Chile de Pinochet, que el modelo se sigue irradiando a todos los países latinoamericanos a través de gobiernos  impuestos “a las buenas” por el Pentágono… Entre los más famosos, Carlos Andrés Pérez, en Venezuela; Raúl Salinas en México; César Gaviria en Colombia; Alberto Fujimori en Perú y Collor de Melo en Brasil.
En 1989, el neoliberalismo salta de Latinoamérica a Europa, también a través de otro doloroso parto: la caída del Muro de Berlín, hito histórico que se sigue atribuyendo a Reagan/Thatcher, con valiosa ayuda del papa Juan Pablo II, hoy, digno residente del Santoral a partir del 2014. Y la historia sigue…
Si uno se detiene a ver la imagen en los medios de comunicación de países que se han sublevado contra el modelo neoliberal, forzosamente tiene que concluir que no es buena: Venezuela, Ecuador, Argentina y Brasil, entre otros, de los que se predica falta de “libertad de elegir” --al estilo Friedman--, es decir, al estilo neoliberal… Es que también los medios de comunicación han entrado en la órbita neoliberal y, por supuesto, ya no son voceros de las causas sociales sino de los intereses particulares. Lo mismo pasa en Europa con  países victimizados por el modelo: Portugal, España, Grecia, para no hacer muy larga la lista.
Es probable que el Pentágono inicialmente no haya querido sino cortarle el camino al poder del creciente socialismo, como ya lo había hecho años atrás, en 1964, con João Goulart, en Brasil. Pero en 1980, la teoría de la “Libertad de elegir”, aprovechó esa parte del “patio trasero” como punta de lanza de lo que hoy es el mayor problema político, económico y social que enfrenta, como nunca antes, a ricos y pobres en el mundo entero, alimentando una especie de globalización de La Bastilla, como se predica en el libro “La mentira organizada”, de mi autoría.
Por esto, el crimen de Allende y el nacimiento del modelo neoliberal, pueden relacionarse sin mayor esfuerzo, y la conmemoración de este magnicidio todos los 11S, poco a poco se va viendo como nueva Ave Fénix de cuyas cenizas resurge con más ímpetu el “Socialismo del siglo XXI”, enterrado con anticipación en Venezuela por el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, incurriendo en una bufonada política de la que tendrá que retractarse algún día porque, como dice él mismo, “solo los estúpidos no cambian de opinión cuando las circunstancias cambian”.