LOS FONDOS PRIVADOS DE PENSIONES QUIEREN MÁS

14.04.2015 02:05
Se acerca el congreso anual de los fondos privados de pensiones de Colombia, y el tema propuesto en el debate central es su efectividad, eficacia y eficiencia frente al sistema público representado por Colpensiones.
Al cabo de tres décadas y media de recorrido, iniciadas en 1981 en Chile, los fondos privados han logrado ser muy efectivos como impulsores de las tasas de ahorro, profundización del mercado de capitales y en el equilibrio macroeconómico de los países donde funcionan…
Pero en el campo social, su eficacia y eficiencia han sido un desastre al no poder resolver dos cuestiones clave que sirvieron de motivación principal para su creación: incrementar los niveles de cobertura previsional y retornar, al cabo del tiempo, unas pensiones a sus afiliados mejores que las alcanzadas en el sector público, que fue otra de las promesas hechas en el inicio de sus operaciones.
Frente a estos dos resultados, es obvio que el sector privado, el financiero en primer lugar y el especulativo en  bolsa en segundo término, quiera seguir mamando de tan suculenta ubre que, en Colombia, alcanza unos recursos cercanos a los 200 billones de pesos (100.000 millones de dólares) y que, de paso, le eche la culpa al gobierno del descalabro social, que si la tiene, es precisamente por insistir en el sistema privado.
Y basado en ello, es lo que ha empezado a ventilar en los medios de prensa el presidente de Asofondos, Santiago Montenegro: una reforma pensional que se dirige a acabar con el sistema público (Asofondos) y a hacer más difícil el acceso a una pensión, elevando la edad (igual para mujeres y hombres) y el número de semanas cotizadas.
El tema está abierto, y lo van a lograr, porque esto que viene diciendo Montenegro no es más que lo mismo que dijo la OCDE, en su paso por Colombia hace unos dos meses, y es lo que piensa el gobierno, desde el presidente Santos en adelante, porque ellos son  fieles seguidores del modelo neoliberal del cual se han desprendido todas estas reformas de claro aprovechamiento económico y evidente destrucción del tejido social.