LA ROBOTIZACIÓN SE NOS VINO ENCIMA

19.11.2018 15:58

TENDENCIA GLOBAL QUE TRANSFORMARÁ 

LA ECONOMÍA Y LA FUERZA LABORAL

 Atención: más de 1.000 actividades laborales, de las cuales devengan ingresos los trabajadores por 15 billones de dólares anualmente, podrían ser automatizadas ¡YA!

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Fuente: MCKINSEY GLOBAL INSTITUTE (MGI)

Edición: REDGES

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Los avances en robótica, inteligencia artificial y aprendizaje automático (machine learning), están abriendo el camino hacia una nueva era de automatización conforme las máquinas equiparan o superan el desempeño humano en una gran gama de actividades laborales, incluyendo las que requieren competencias cognitivas. En este informe que es parte de nuestra investigación permanente sobre el futuro del trabajo, analizamos el potencial de automatización de la economía mundial, los factores que determinan el ritmo y alcance de su adopción en el lugar de trabajo y el impacto económico asociado a su potencial.

La automatización de las actividades posibilita que las empresas mejoren su desempeño al reducir los errores y mejorar la calidad y la velocidad; en algunos casos puede llevar a lograr resultados que vayan más allá de la capacidad humana. Como ya lo ha hecho a lo largo de la historia, la automatización también contribuye a mejorar la productividad.

En épocas donde el crecimiento de la productividad es mediocre puede dar el impulso necesario para el crecimiento económico y la prosperidad, así como ayudar a compensar el impacto de la disminución de la población en edad de trabajar en muchos países.

A partir de nuestra simulación de escenarios, estimamos que la automatización podrá aumentar el crecimiento de la productividad a nivel mundial de un 0.8 a un 1.4 por ciento anualmente.

De acuerdo a nuestro análisis, más de 2,000 actividades laborales en 800 profesiones, cerca de la mitad, por las cuales se pagan salarios equivalentes a $15 billones en la economía mundial, tienen el potencial de ser automatizadas si se adoptan tecnologías probadas.

Aunque menos del 5 por ciento de todas las profesiones pueden ser automatizadas en su totalidad usando tecnologías probadas, cerca del 60 por ciento de todas las profesiones están integradas por actividades automatizables y que representan por lo menos el 30% de su total.

Las actividades susceptibles a la automatización involucran actividades físicas en entornos altamente estructurados y predecibles, lo mismo que las vinculadas con la recopilación y procesamiento de datos.

En los EE.UU., constituyen el 51 por ciento de las actividades económicas y representan casi $2.7 billones en salarios. Predominan en la manufactura, el alojamiento, la industria alimentaria institucional y el comercio al menudeo, incluyendo algunos empleos para trabajadores medianamente calificados.

Los factores técnicos, económicos y sociales determinarán el ritmo y alcance de la automatización.

El continuo avance técnico en áreas tales como el procesamiento del lenguaje natural, es un factor clave. Más allá de la viabilidad técnica, del costo de la tecnología, de la competencia con la mano de obra (que incluye habilidades y dinámicas de oferta y demanda), las mejoras a desempeño (que incluyen y van más allá de los ahorros en costos de mano de obra), la aceptación social, así como la regulación, afectarán el ritmo y alcance de la automatización.

Nuestros escenarios sugieren que la mitad de las actividades laborales de la actualidad pudieran automatizarse para el 2055 aunque esto puede ocurrir 20 años antes o después (2035 – 2085), dependiendo de varios factores.

Las personas necesitarán seguir trabajando en conjunto con las máquinas para generar el crecimiento del PIB per cápita al que aspiran los países alrededor del mundo.

Nuestros estimados de productividad parten del supuesto de que las personas desplazadas por la automatización encontrarán otro empleo.

El cambio en las actividades de la fuerza laboral que se anticipa es de una magnitud similar a la época del alejamiento de las labores agrícolas (feudalismo) a la industrial, acompañada de nuevos tipos de trabajos que no se vislumbraban en ese entonces.

Para las empresas, los beneficios de la automatización en el desempeño son relativamente claros. Pero la situación es más complicada para los funcionarios públicos. Ellos deben aprovechar la oportunidad de que la economía se beneficie del potencial de crecimiento de la productividad e implementar las políticas que estimulen la inversión y los incentivos de mercado para fomentar el progreso y la innovación.

Al mismo tiempo, deben lograr que las políticas evolucionen o que existan innovaciones que ayuden a los trabajadores e instituciones a adaptarse al impacto en el empleo.

Lo más probable es que esto incluya reconsiderar la educación y el entrenamiento; transferencias y redes de seguridad, así como dar apoyo para la transición a quienes sean desplazados.

Los individuos en el lugar de trabajo necesitarán interactuar más activamente con las máquinas como parte de sus actividades diarias y adquirir nuevas habilidades que se requerirán en la nueva era de la automatización.

Estas proyecciones cambiantes es el tema que más ocupa y preocupa a los estudiosos del mundo laboral del futuro por el natural proceso de transición que vivirán las personas.

Susan Lund, economista de la consultora Mc Kinsay y autora de un informe global sobre el futuro del trabajo, dice: “Creo que debemos pensar en entrenamientos que sumen habilidades tecnológicas, pero también habilidades sociales y emocionales más avanzadas, que serán protagónicas en esta nueva economía”.

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