HABLANDO CLARO

30.04.2015 00:17
Sobre la disminución de la cotización en salud de los pensionados, Cojupemcali afirma que no tiene nada que ver con la sostenibilidad del sistema, como lo justifican los ministros de Hacienda, Trabajo y Salud…
El verdadero problema  de la sostenibilidad financiera está en los actos de corrupción de las EPS (Saludcoop, Caprecom, etc); así como de los fondos de pensiones, llámense Fondo del Congreso, Colpensiones (gemeleo de conceptos de invalidez), Fuerzas Militares, etc. 
Además, aunque no lo dicen, son miles de millones que deben los empleadores por cotizaciones tanto en salud como en pensiones y nada hacen las EPS y fondos de pensiones para su cobro.
Recordemos que hace varios años (gobierno de Lleras Restrepo 1º996-1970), las reservas del ISS, o sea la plata de los trabajadores, se invirtieron obligatoriamente en bonos y acciones del Banco Central Hipotecario, y al liquidarse ese Banco en el 2000, se perdió la plata de los trabajadores.
El otro problema grave es la negativa de los fondos del régimen de prima media a conceder las pensiones aplicando el régimen de transición. Siempre hay que demandar, lo cual trae como consecuencia para esos fondos pago de indexaciones, intereses de mora y costas del proceso, todo eso a cargo del presupuesto nacional, que causa un detrimento altísimo al patrimonio del Estado y a la sostenibilidad financiera del sistema… Pero ahí sí, el minhacienda y sus colegas guardan silencio.
Por eso, quien se acerca a una oficina del régimen privado o público, a iniciar el proceso de reconocimiento de su “derecho” de pensión de vejez, debe recordar la inscripción que aparecía a la entrada del infierno, según cuenta Dante en la Divina Comedia: “perded toda esperanza quien aquí ingresa”.
 
Una de las formas de financiar la disminución de la cotización en salud de los pensionados, es acabar los desfalcos, exigir a los funcionarios la devolución de esos saldos y usar los saldos de cuentas bancarias abandonadas. Según la Superintendencia Financiera, habría más de 6,5 billones de pesos congelados, de cuentas de ahorro y crédito abandonadas.