ESPERANZAS Y DESILUSIONES

29.07.2018 04:51

CONTRASTES

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En un entramado neoliberal reforzado como el que se avecina, se requiere igualmente de un entramado social resistente y deliberativo.

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Editorial RED-GES/El Satélite

Octavio Quintero –Director

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Los empresarios colombianos y extranjeros deben estar esperando ansiosos el inicio del gobierno Duque por sus buenos anuncios sobre reducción de impuestos a la renta y complementarios… En contraste, el resto de la población espera expectante, con temor podría decirse, el inicio de un gobierno precedido por un séquito de ministros corporativos y plutócratas, a cuyo frente se destaca, Alberto Carrasquilla en el Ministerio de Hacienda… Para no hablar de la clara influencia del expresidente Uribe.

A días de iniciarse su administración, dos reformas de entrada son inminentes: la tributaria y la pensional. En la tributaria se anuncia la reducción de impuestos a la renta y complementarios en favor de las empresas; y la pensional, rodeada de falacias fiscales, pues, no parece tener otra salida que ver a ver cómo se hace para que la gente se pensione más tarde (a mayor edad) y reciba menos de lo que era su sueldo como trabajador activo, con progresiva declinación en su reajuste anual, menor a la inflación certificada.

No se requiere mucho esfuerzo mental para intuir que la reducción del impuesto de renta y complementarios tendrá que ser compensada con un mayor ingreso o menor gasto que, obviamente, no sea con cargo a las empresas porque, entonces, el gobierno quedaría como “Simón el bobito”, abriendo un hueco para tapar otro. Y si no se van a gravar más a las empresas ni se anuncia un reajuste de impuestos a la riqueza, no quedan sino los trabajadores y pensionados, y los consumidores en general, para apretarles la tuerca a través de recortes en la inversión social e impuestos indirectos.

¿Qué más puede esperarse de un gobierno dominado desde lo alto por seis ministros (de 16), salidos de los gremios económicos? No creo que deba esperarse la media inglesa de los 100 días para intuir el rumbo de la administración. Eso es como si la proa de un barco apunta a la puesta del sol… no se requiere ninguna brújula para saber que va al occidente.

Han sido bien destacadas las visitas y reuniones del presidente electo con distintos sectores políticos y empresariales de la vida nacional. En contraste, ¿ha visto alguien al futuro presiente de los colombianos visitar, o siquiera mencionar en su bitácora, a sectores sociales organizados, como los sindicatos, cooperativas, comunales y ONG?

Como todo indica que los argumentos económicos, políticos y sociales esbozados en este editorial tienen lógica, ello nos lleva a una sola conclusión: el entrante gobierno de Duque acentúa en Colombia el corte de un Estado corporativo, plutócrata y presidencialista.

1.- Corporativo, porque ignora las organizaciones de la clase obrera; fortalece la explotación monopólica y, de entrada, privilegia la generación y acumulación de riqueza antes que la generación de beneficios sociales y redistribución del ingreso.

2.- Plutócrata, porque está, es un hecho evidente, excesivamente influido por los estratos más acaudalados de la sociedad.

3.- Presidencialista, porque concentra el poder total. Aunque teóricamente se hable de pesos y contrapesos, lo que sabemos de facto los colombianos es que “a rey muerto rey puesto”. Ya el Congreso es duquista, cuando ayer no más era santista; ya las cortes están mirando jurisprudencias que avalen la intención de hacer “trizas” los acuerdos de paz cuando, ayer no más, el menú jurídico era el fast track (la vía rápida) para asegurar el proceso del “posconflicto”.

En un entramado neoliberal reforzado como el que se avecina, se requiere igualmente de un entramado social resistente y deliberativo.

El contraste es que, en este campo, solo adviértase que, salvo algunos escarceos políticos en busca de mayor tajada de ponqué, hay unidad de clase en el gobierno que se inicia…

No se ve lo mismo en la otra orilla: hay lucha intestina por el liderazgo de oposición, al menos entre cuatro corrientes lideradas por Petro, Fajardo, Robledo y Claudia López. De momento, los une la consulta anticorrupción, pero eso parece una unión “pegada con babas” que se hará añicos en la entrante campaña regional por gobernaciones y alcaldías; concejos y asambleas.

“Dividir para gobernar”: Maquiavelo, siempre Maquiavelo…