EL PEZ MUERE POR LA BOCA

02.07.2017 07:39
Lo irresponsable sería no sancionar proyecto de los pensionados
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Grupo editorial El Satélite
(Director: Octavio Quintero)
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Referencia: Sanción presidencial proyecto pensionados
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La mentira organizada adorna la política colombiana desde la misma Presidencia de la República hacia abajo, y, aunque existen normas constitucionales y legales que castigan lo que erróneamente se le llama “populismo”, el establishment se encarga de proteger a sus más habilidosos hijos de la engañifa electorera.
 
El presidente Santos es el campeón de la trampa. Se puede afirmar que cada grupo social le tiene su mentira cogida: los educadores, los camioneros y taxistas, los estudiantes, los campesinos, las madres comunitarias, los trabajadores activos y los pensionados, para cerrar la que de otra forma resultaría una larga lista, con el caso central de esta nota.
 
A las tantas veces recordada promesa de campaña del 2014 de que apoyaría el proyecto de ley que reduciría del 12 al 4% el aporte de los pensionados a salud, el Presidente acaba de salir con esta perla:
 
"Si llegamos a la conclusión de que es una irresponsabilidad por parte nuestra no objetar esas leyes, pues las objetaremos, porque como le dije, yo ya no estoy en busca de votos…
 
Eso es lo que cree el Presidente: claro que la puede objetar, pero se va  a dar con una piedra en los dientes porque si algo faltaba para que el Congreso –eso se espera—y la Corte Constitucional se llenen de motivos y pruebas de que el Presidente faltó al principio constitucional de la buena fe (artículo 83) y de que, en base a ese principio se puede dar como oficial el aval del que se dice ahora que no tiene el proyecto de los pensionados, es ese lapidario argumento de Santos de que… “yo ya no estoy en busca de votos…”. Artículo 83. Las actuaciones (…) de las autoridades públicas deberán ceñirse a los postulados de la buena fe, la cual se presumirá…
 
El mismo Presidente de Colombia, que se fue al exterior a acusar al expresidente Uribe, y con razón, de haber montado una mentira organizada para inclinar el voto NO al llamado plebiscito por la paz, confiesa ahora su propia mentira organizada para alcanzar su reelección en el 2014 diciendo: “yo ya no estoy en busca de votos…”. (El Tiempo, 29 de junio: “Santos habla de la ruptura con exembajador Juan Carlos Pinzón.”).
 
¿O sea que cuando en el 2014, el Presidente-candidato andaba en busca de votos para su reelección, sí podía permitirse la irresponsabilidad de mentir con fines electoreros? Eso, esperan los pensionados, es lo que tiene que aclarar la Corte en la linda oportunidad que se le presenta de obligar a los políticos a ser consecuentes con lo que dicen en campañas electorales y lo que hacen como gobierno o legisladores.
 
Cierto, señor Presidente: presumimos de buena fe que usted ya no está en busca de votos, pero los pensionados sí están buscando hacerle cumplir su promesa pagada por adelantado con un millón de votos, o más, decisivos en su reelección. Y no propiamente le están pidiendo un favor o una limosna porque, así como se equivocan –usted y su ministro de Hacienda— al decir que el proyecto no tiene aval del gobierno, también se equivocan al afirmar que implica un gasto público: gastar es una cosa y devolver lo que se está cobrando injustamente es otra.
 
Como, por lo dicho, parece que usted centrará su objeción en la inconstitucional de la ley por falta de aval, aquí le recordamos el alcance de la sentencia T-547 del 93, M.P. Alejandro Martínez Caballero, de cuyo contexto extraemos:
 
1.- Al consagrar el artículo 83 superior la buena fe, se rescata el valor de la palabra y se le otorga total credibilidad a lo dicho por una persona.
 
2.- a- La buena fe es una causa o creación de especiales deberes de conducta exigibles en cada caso, de acuerdo con la naturaleza de la relación jurídica y con la finalidad perseguida por las partes a través de ella. Sobre esto ha dicho Franz Wieacker: "las partes no se deben sólo a aquello que ellas mismas han estipulado o escuetamente a aquello que determina el texto legal, sino a todo aquello que en cada situación impone la buena fe".
 
3.- Para Karl Larenz la buena fe no es un concepto sino un principio, formulado con la forma exterior de una regla de derecho. El ordenamiento jurídico protege la confianza suscitada por el comportamiento de otro y no tiene más remedio que protegerla, porque "...poder confiar, es condición fundamental para una pacífica vida colectiva y una conducta de cooperación entre los hombres, y por tanto, de paz jurídica".
 
Se resalta la última parte de la cita del magistrado Martínez a Lorenz porque viene bien al momento en que todos andamos en procura de la paz que, no es solamente el silencio de las armas, sino también y esencialmente, la paz social dentro de la que se comprende la paz jurídica.
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Fin de folio.- ¿Quién duda que negarle a los pensionados el derecho a la igualdad es un atentado a la paz social y a la paz jurídica? Imposible, que el Congreso, que ya aprobó por unanimidad de los asistentes, enmendar esa injusticia, y la Corte Constitucional garante de la justicia social, puedan darle razón al Presidente.