EL LADO OSCURO DE LA TRANSPARENCIA ELECTORAL

14.10.2015 03:33

Los verdaderos responsables de la expedición de avales a indeseables y de trashumancia electoral, gozan de impunidad

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Opinión El Satélite

14 de octubre de 2015

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La revocatoria de 1.020 candidaturas a los distintos cargos de elección popular este próximo 25 de octubre y la anulación de más de millón y medio de cédulas inscritas, dizque son testimonio del proceso de transparencia electoral emprendido por el Consejo Nacional Electoral y la Registraduría Nacional.
 
Son decisiones importantes, a qué negar, pero son procesos incompletos que no resuelven a fondo la corrupción electoral que permea la democracia colombiana, y la prueba de esto es que, elección tras elección, los delitos electorales, entre ellos la trashumancia y la concusión electoral se repiten, y con mayor incidencia cada vez, según el reporte de las propias autoridades correspondiente.
 
Tras la revocatoria de candidaturas, por ejemplo, debiera seguirse lo dispuesto en el artículo 107 de la Constitución Nacional que llama a los partidos y movimientos políticos (y a sus dirigentes) a responder por avalar candidatos incursos en delitos contra los mecanismos de participación democrática.
 
¿Alguien ha oído de apertura de investigación contra algún partido o movimiento, o contra algún directivo político por la expedición de avales a candidatos indeseables? No, ciertamente que no. Si se hiciera cumplir lo dispuesto en el citado artículo constitucional, y se procediera en consecuencia, los directivos de los partidos y movimientos políticos se cuidarían más de alegrar esa bien llamada “feria de avales” que se despliega elección tras elección popular en Colombia.
 
Algo similar pasa con la trashumancia electoral. Las autoridades hoy sacan pecho al decir que más de millón y medio de cédulas inscritas (casi el 50% del total) han sido anuladas… ¿Anuladas por qué? Se presupone el delito popularmente llamado “trasteo electoral”. ¿Y quiénes son los primeros responsables de la trashumancia electoral?: los políticos…
 
¿Alguien ha oído de apertura de investigación contra algún político por conculcar el voto? No, ciertamente que no. Aquí el asunto es más sencillo: se procede a sancionar solo al elector y asunto resuelto.
 
Lo mismo que en el ejemplo anterior: si se procediera en consecuencia, los políticos se cuidarían más de provocar ese masivo trasteo de votos que se despliega elección tras elección popular en Colombia.
 
En síntesis: en esto de la justicia electoral se sigue también la malhadada costumbre colombiana de operar sobre los efectos y no sobre las causas. Esa costumbre es lo que nos tiene llenos de normas constitucionales, leyes, decretos y demás parafernalia jurídica que de cuando en cuando se aplica a alguien importante (como retaliación política), o al común de la gente dentro de eso que el docto vulgo llama “la justicia para los de ruana”.