EL DESPOJO DEL AGUA

03.10.2013 12:11

Un tema tan importante como la misma restitución de tierras, es la restitución de aguas porque, tal como lo denuncia la columnista de El Espectador, Tatiana Acevedo, en Colombia el despojo no sólo fue de tierra sino que través de barreras de contención, motobombas y sistemas de drenaje, los usurpadores desecaron ciénagas, corrieron cercas y ampliaron los potreros de sus haciendas con irreversibles daños ecosistémicos.

El asunto fuera bueno que se pusiera sobre la mesa de evaluación que se adelanta por estos días sobre la política de restitución de tierras a raíz de las crudas denuncias de Human Rights Watch que revela que al cabo de tanto tiempo y cháchara, solo una familia, de las miles desalojadas, ha podido regresar al seno de su hábitat.

Ante la natural defensa del éxito de su política de restitución de tierras, la ONG afirma que están maquillando los datos. Entre tanto se alerta sobre el alto número de amenazas contra reclamantes (las denuncias pasan del medio millar y se encuentran en una impunidad casi perfecta).

La mencionada columnista sugiere que a muchas familias campesinas se le arrebató la tierra, no tanto por la tierra en sí mismo como el acceso a sus fuentes de agua.

“En este escenario habrá fuertes resistencias a la restitución, como lo ilustra el caso de 20 familias campesinas en Pitalito, Cesar, que tras el retorno fueron desalojadas por un empresario palmicultor que no ha escatimado recursos para defender la ampliación de canales de riego que logró mientras las familias estaban desplazadas”, y añade la analista.

“Y en otras ocasiones, a campesinos y pescadores se les desterró con violencia de playones, cuencas y alrededores, con el fin de usar el complejo de ciénagas, canales, caños y ríos como autopista privada para el transporte de pasta de coca y armas. Estas rutas serían manejadas hoy por las distintas bacrim. Las mismas que están asesinando a los reclamantes de tierras”.