DUQUE: NINGÚN TÍTERE

09.07.2018 14:44

 

Jugando con candela 

No solo asistimos al deterioro de la paz interior, sino que estamos poniendo en peligro la paz exterior

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Opinión RED-GES/El Satélite

(Octavio Quintero – Director)

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El presidente electo, Iván Duque, no debiera andar provocando tanto a Venezuela porque Colombia, en medio de un recrudecimiento de su propio conflicto interno, que a la fecha ha cobrado la vida de más de 300 líderes sociales en el último año, confrontar al mismo tiempo al vecino, lleva las de perder, aún en el hipotético caso de que su papel le resulte útil a EE.UU. en el derrocamiento del régimen Maduro.

Y valga aclarar de entrada que “no provocar” no significa desentenderse del asunto.

En su primera gira internacional como presidente electo, Duque pasó con “éxito” por Washington. Se entrevistó con el vicepresidente, Mike Pence; el secretario de Estado, Mike Pompeo; la directora de la CIA, Gina Haspel y el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton; agregándole, además, la entrevista con el secretario general de la OEA, Luis Almagro.

No se requiere mucha imaginación para intuir que en todas esas entrevistas estuvo presente el tema de Venezuela, y no precisamente a ver cómo con el concurso de todos ayudaban a arreglar la situación del vecino, sino a ver cómo, con el concurso de todos, se deshacían del incómodo presidente vecino. Eso, más su primer anuncio como presidente electo de no nombrar embajador en Caracas y, más luego, andar pregonando el desmantelamiento de UNASUR, bajo el argumento de que “se convirtió en un mecanismo de promoción del modelo económico fallido en Venezuela”, son provocaciones directas que ya las están recogiendo en Venezuela y preparándose en consecuencia.

El columnista, Antonio Caballero, en Semana.com, trae el tema sobre “La invasión habitual” que describe la forma sibilina como EE.UU. ha desarrollado varias invasiones en su “patio trasero”, y que el columnista no descarta que en la misma forma ande socavando al régimen de Maduro a través de Colombia.

Ahora se viene el noticiero NTN 24.com, con un despacho desde Caracas, que recoge declaraciones del constituyente, Pedro Carreño, quien, mapa en mano, muestra la forma en que el ejército venezolano tiene codificados los 7 puentes principales sobre el rio Magdalena que, al volarlos, quedaría dividido el país en cuestión de segundos.

¿Hasta dónde es esto posible?

La generación colombiana de mitad del siglo pasado ha presenciado momentos candentes entre los dos países por cuestiones fronterizas que no han pelechado porque entre los gobiernos del momento no existían las diferencias políticas tan profundas como hoy en día. Luego, hoy se vive un momento de más tensión y, por lo tanto, más propenso a pasar del dicho al hecho.

¿Es realmente Duque un títere?

Lo que a lo largo de la campaña presidencial podría creerse que lo de “títere” era apenas un ataque político para socavar su acogida popular, parece que se va comprobando que, en efecto, sin necesidad de ofender al nuevo presidente de los colombianos tildándolo de títere, sí se puede hablar de una persona muy obsecuente con el expresidente Uribe y con las políticas intervencionistas de Washington.

En lo nacional, Duque comparte los palos que su partido, Centro Democrático, le está metiendo al proceso de paz, enervando la JEP; y sobre Venezuela, ha adoptado la actitud agresiva del expresidente Uribe a quien solo le faltó tiempo para invadir al vecino país, dijo en alguna oportunidad.

En el campo internacional, está comprobado que EE.UU. utiliza a Colombia como punta de lanza intervencionista en Suramérica, con la obsecuencia de todos los gobiernos, valga la pena aclarar, pero que con Duque no va a necesitar de mayor esfuerzo porque, al parecer, el joven presidente colombiano comparte los instintos expansionistas e intervencionistas del imperio.

En este contexto, Duque no es un títere de Uribe y USA sino su alter ego.

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