DEL DICHO AL HECHO...

22.07.2018 17:14

“Y mi palabra es la ley” …

Menos en Colombia en boca de políticos y gobernantes

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Editorial RED-GES/El Satélite

Octavio Quintero -Director

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Maquiavelo dice textualmente en ‘El Príncipe’ que “gobernar es hacer creer”. Pues, en Colombia, nuestros políticos han superado la máxima maquiavélica haciéndole creer a la gente, antes de ser gobernantes, sus promesas sobre “esta vida y la otra” para salir, al final, con un “chorro de babas”,  que ni vergüenza les da.

Todas las ideas sobre reforma política en defensa de la democracia que se vienen proponiendo ahora, son importantes… Pero, una que se nos antoja sería fundamental, se relaciona con el principio de la buena fe porque, si un elector vota movido por una promesa de su candidato, y este resulta elegido, adquiere el compromiso moral de cumplirle al elector, a riesgo de engañarlo;  y, engañar al elector, es un delito que se corresponde con en el constreñimiento y corrupción de sufragante.

Mientras no le demos seriedad a las campañas electorales, resultará siempre fácil a los corruptos atraer al elector con engañosas promesas, en perjuicio de los candidatos honestos confiados en que la verdad siempre se impone sobre la mentira: eso nunca ha sido así, y hoy, menos que mañana, a juzgar por el extremo a que ha llegado la desmoralización de la clase político-gobernante.

Ejemplos nos deja en abundancia el presidente saliente, y nos depara en sus primeros escarceos el presidente entrante. Ya este tema es caso juzgado, al menos por los próximos cuatro años. En la antevíspera de nuevas campañas en las regiones –departamentos y municipios—las promesas de los candidatos debieran tener un vínculo más que moral, a ver si los electores tienen mejor oportunidad de definir sus preferencias de manera más transparente.

Bajo el principio de la buena fe, definida por la Corte Constitucional (…) “como aquel que exige a los particulares y a las autoridades públicas ajustar sus comportamientos a una conducta honesta, leal y conforme con las actuaciones que podrían esperarse de una persona correcta”. Y en ese sentido, agrega la Corte, la buena fe presupone la existencia de relaciones reciprocas con trascendencia jurídica, y se refiere a la “confianza, seguridad y credibilidad que otorga la palabra dada”.

Este importante concepto de la Corte (Sentencia C-1194/08), fue el que no tuvo en cuenta la misma Corte al hundir el proyecto de ley que reducía del 12 al 4 por ciento los aportes de los pensionados a salud, dizque porque no contó con el aval del gobierno; un gobierno que, para recordarlo por enésima vez, se comprometió en la campaña de reelección en el 2014, y en diferentes actos de sus propios ministros, con apoyar el proyecto de los pensionados…

En el campo local (alcaldías y gobernaciones), seguramente los mandatarios andan en las mismas, incumpliendo promesas de campaña que hicieron a sus electores a cambio del voto. Es el caso, por citar uno entre muchos, del alcalde de Cali, Maurice Armitage, quien ha iniciado el embargo de las cuentas bancarias de los contribuyentes morosos de valorización, cuando en su campaña prometió no embargar las viviendas a cuenta de las 21 megaobras que estaban en marcha. ¿Cuántas personas votaron a Armitage por esta promesa?

El gobernante de Cali ha violado el principio de la buena fe, y como no parece haber ley que le obligue a cumplirla, los ciudadanos están llamando a una movilización de protesta social exigiendo la suspensión de la medida confiscatoria… ¿Será este el tipo de protesta social que propone el designado ministro de Defensa reglamentar?

Dese por seguro que, si se exige de manera legal el cumplimiento de las promesas electorales, buena parte de las protestas sociales desaparecerán por sustracción de materia, y los comerciantes, que parece mantener in pectore el flamante ministro de Defensa, no tendrán que temer por algunos vidrios rotos de sus vitrinas.

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