DEL DICHO AL HECHO

23.07.2017 08:21
 
Heridas abiertas
-- RED-GES
(Director: Octavio Quintero)
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Referencia: Polarización política
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Ahora que el presidente Santos anda de salida nos aconseja “que dejemos a un lado la polarización”.
 
Poner “la patria por encima de los partidos”, es un proceso que ya no corresponde al Presidente porque, entre otras cosas, a más de ser protagonista principal de la polarización, su credibilidad es írrita: “cualquier cosa que diga o haga puede ser usada en su contra”.
 
¿Si no es el Presidente, quién?... es la pregunta del millón.
 
¿Cuál de los candidatos presidenciales tiene la suficiente autoridad moral y credibilidad pública para “poner la patria por encima de los partidos, sin más negativismo, sin más confrontación, ni más difamaciones”?
 
Pedir que dejemos a un lado la polarización, es más fácil decirlo que hacerlo. Necesitamos ejemplos de no polarización como en la que incurrió el grupo Google denominado “Columnistas Libres”, que me censuró una columna dizque porque “nombraba al innombrable”: ¡Vaya manera de honrar el nombre de “Columnistas Libres”!
 
Y del ejemplo que cito está cundida la opinión pública. O si no, ¿qué tal la polarización que se masificó en torno al incidente Uribe-Samper Ospina? ¿O qué tal la polarización que se desparrama en las redes sociales atizada por insignes columnistas y editoriales de importantes medios de comunicación?
 
Estas heridas no sanan de la noche a la mañana. Como no van a sanar fácilmente las heridas infringidas a la población civil por el Estado y las Farc en su larga confrontación armada. Necesitamos de un largo proceso para dejar atrás la polarización, para volver a encontrarnos como conciudadanos de una “sola nación”.  Y ese proceso que debiera estar despuntando de cara a las elecciones del 2018, francamente, no se ve.
 
Si en la próxima campaña electoral, tanto de Congreso como presidencial, se siguen filtrando arengas polarizadoras como que unos van a votar para consolidar los acuerdos de paz y otros para hacerlos trizas, dese por seguro que nos espera más de lo mismo.
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Fin de folio.- Aunque no seamos más que una tenue voz que pide a los electores no seguir eligiendo a los mismos con las mismas, sigamos con la cantaleta, a ver si en algún instante alguien nos escucha.