COLOMBIA, A LAS PUERTAS DEL CAMBIO

28.05.2018 02:37

 

- Petro promete remontar al primer lugar en la segunda vuelta.

- Duque arranca renovando miedos sobre supuestos odios de clase y expropiación.

- Se han quedado los extremos políticos, derecha – izquierda, con el tiquete a la segunda vuelta presidencial el 17 de junio.

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Por primera vez en 200 años, Colombia conoce lo que es el reto en serio de una alternativa de poder, encarnada en la Colombia Humana de Gustavo Petro, segundo en las primarias de ayer domingo 27-05.

Y, por otro lado, el triunfo del joven Iván Duque, a más de abrir la posibilidad de que el poder de los mismos con las mismas vuelva a desplazarse del centro a la periferia, representa además la dura realidad de que el expresidente, Álvaro Uribe Vélez, tan cuestionado y debatido jurídicamente, es un “varón electoral de raca mandaca”, como se dice popularmente.

Y una tercera observación, así de golpe, es que en la segunda vuelta se va a reeditar el plebiscito por la paz, en el que el NO le ganó al SÍ, con la variante de que ésta vez, las fuerzas del SÍ no van a estar comandadas por el presidente Santos. La pregunta sería: ¿Podrán nuevamente los expresidentes Uribe y Pastrana hacer “emberracar” a la gente para que vote contra Petro, capitán ahora de los del SÍ a la paz? Hum…

En el terreno político, también los resultados de esta primera vuelta presidencial dejan algunas cosas claras:

1.- La maquinaria, en la que depositaba Duque su elección en la primera vuelta y Vargas Lleras su paso a la segunda y, en cierta forma, De la Calle, una participación más honrosa, no funcionó. Y eso, en el contexto de la política colombiana, es bien importante. Derrotados quedaron los partidos mayoritarios en el Congreso: la U, Cambio Radical, el Conservador y el Partido Liberal.

2.- El presidente Santos llega al final de su gobierno en la íngrima soledad. Sea quien sea el ganador en la segunda vuelta, claramente no es su amigo. Queda por ver si, como buen tahúr que, eso sí nadie le discute, se juegue su última carta de salvar la paz con Petro.

No deja de ser una fina ironía del destino que el máximo líder de la izquierda actual en Colombia, Petro, pueda ser más garante de su legado histórico que el propio Uribe, mentor de su primer gobierno y correligionario  en la casta política más a la derecha que ha gobernado a Colombia ahora y siempre.

3.- No deben pasar muchas horas para que el expresidente César Gaviria, si aún le queda vergüenza, renuncie como Director Único del otrora “Glorioso Partido Liberal” que, en esta ocasión, su candidato presidencial ni siquiera alcanzó el umbral…

4.- Las encuestas electorales, como a las brujas, no hay que creer en ellas, ¿pero que las hay?, ¡las hay! Los resultados, que después de las elecciones de Congreso siempre dieron a Duque, primero; Petro, segundo, se confirmaron en “la gran encuesta final”, que quedó depositada en las urnas.

5.- Y, finalmente, la soberbia parece que estuvo del lado de los COCO (Coalición Colombia) que se negó la muy cercana posibilidad de alcanzar la Presidencia, por no unirse a De la Calle, en el famoso café que se tomó con Fajardo.

Anotados esos puntos más destacados en el alto relieve de la jornada de ayer, sin pasar por alto la restaurada buena imagen de la Registraduría Nacional, la noticia que se le abre a la política colombiana, de aquí en adelante es la que en su mismo discurso planteó el candidato de la Colombia Humana.

Petro arrancó ‘de una’ retando a su contendor en el terreno de la biopolítica y dejando claro, o desmintiendo mejor, que vaya a empobrecer a los ricos para enriquecer a los pobres.

Poniendo deliberado énfasis en su tono, dijo: “Nosotros no vamos a expropiar, ni el Estado tampoco se va a quedar con los bienes de la gente, eso es una mentira de la oposición, es una cadena del engaño, y eso hay que aclararlo”…

Al otro lado, el candidato Duque reiteraba en su discurso, un tanto solapadamente, que su gobierno estaría por encima del odio de clases. También sobre la paz dejó sus señas: “Los enemigos son los que han pretendido por la violencia acallar al pueblo colombiano”.

Arrebatándole de entrada banderas al discurso de Petro, Duque se comprometió a avanzar en la gratuidad de la educación; a reformar el modelo de salud; a ser el Presidente del renacer del campo; a mejorar los salarios de los profesores y a no elevar la edad ni el tiempo de cotización para alcanzar la pensión.

Disputándole a Petro el voto de la clase media, donde el líder de la izquierda finca su mayor esperanza de triunfo en segunda vuelta, Duque le dice directamente al candidato de la Colombia Humana: “Ésta (la clase media) no se expande con discursos ni con populismos, ni con el discurso expropiador que ha llevado al fracaso a otros países”.

Y aquí queda cerrado el enfrentamiento de dos fuerzas bien distintas que los colombianos decidirán este próximo 17 de junio. Será un “cabeza a cabeza”, vaticinan todos los analistas. Como, a su manera cada candidato lo dice: que Colombia decida.