AMENAZAS DE MUERTE

10.07.2017 08:05
Jugando con candela
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RED-GES/Grupo Editorial El Satélite
Director: Octavio Quintero
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Referencia: Abuso redes sociales
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Un tal  Mateo Castro amenazó de muerte, a través de Twitter, a la periodista, directora de noticias RCN-Televisión, Claudia Gurisatti, diciendo:
 
#PeriodismoDeshonestoRCN. Donde me encuentre a Claudia Gurisatti la mato. Guarden este Tweet.
 
Y la destacada periodista públicamente lo viene denunciando, tal vez no oficialmente, diciendo:
 
Pasaron de #maquinasdeinjuria a #maquinasdemuerte Ya me amenazan: Si me encuentran me matan. Qué dolor de país. Qué odio basado en mentiras!
 
Si las autoridades se lo proponen dan con el tipo… Tenemos historias de seguimientos judiciales más complejos en el mundo virtual, con éxito. De hecho, las autoridades debieran estar investigando. No creo que se necesite una denuncia formal para iniciar una acción judicial tan evidente como es que públicamente se amenace de muerte a alguien –importante o no.
 
Tal vez no es para alarmarnos: en las redes sociales se dicen tantas vainas; o tal vez sí: nuestros irresponsables dirigentes políticos –Santos/Uribe, en cabeza de lista—parecen gozar con la polarización que incita a la gente a seguirlos “a ojo cerrado”. Bajo el prurito de que uno representa la paz y el otro la guerra, nos tienen “mamaos”, y llegando a los extremos del caso anterior en donde Mateo asegura que donde se encuentre a Claudia la mata.
 
Independientemente de que las autoridades se decidan a mostrarnos al tal Mateo del trino, los periodistas debiéramos bajarle el tono a la polarización. Algunos –los más influyentes—parecen especializados en matoneo político. Así como la polarización puede resultar buena estrategia electoral, parece que también da notoriedad. Y políticos y periodistas están jugando con candela porque, contrario al dicho, aquí, en este caso, del dicho al hecho hay poco trecho.
 
Otro asunto, no menos preocupante, es el abuso que algunos vienen dando a las redes sociales. Y no solo en Colombia: en el mundo entero. Esa conquista social que nos ha ido ampliando la libertad de expresión y de opinión, capturada por tantos años por los tradicionales medios de comunicación, está amenazada de regulación por parte de los operadores como Facebook, Twitter o You Tube compelidos, en Alemania p.ej., a eliminar los “mensajes de odio” o falsos en sus plataformas digitales.
 
En Colombia se quiso ir más lejos en el año 2011 cuando el mismo Estado trató de regular la responsabilidad por las infracciones al derecho de autor y los derechos conexos en internet,  mediante un proyecto que se conoció como “Ley Lleras”, porque fue presentado por el entonces ministro Germán Vargas Lleras, hoy candidato presidencial de gran opción; y se cita el hecho porque ¿quién quita que de ser elegido vuelva sobre la idea?
 
Tanto por autonomía de las empresas operadoras como por decisión de la ley, deviene en alto riesgo de censura regular el uso de las redes sociales. Podría resultar más dañino el remedio que la enfermedad. ¿Quién diría mañana con prístina claridad qué es un “mensaje de odio” o qué es cierto o falso?
 
Ya sé que resulta inútil pedirle a los antisociales que, por el bien de todos, no abusen del supuestamente amplio anonimato que ofrecen las redes sociales. Pero, si las autoridades son prestas en investigar y sancionar a aquellos que sobrepasen las líneas de los códigos civil y penal en términos claramente injuriosos y amenazantes de derechos humanos, podrían disuadirse los entusiastas pregoneros de vindictas a través de las redes sociales.
 
A esto no hay que darle larga sin que al cabo del tiempo terminen pagando justos por pecadores, y más grave aún, terminemos matando a Internet, la gallina de los huevos de oro en términos de libertad de expresión y opinión.
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Fin de folio.- Adán y Eva, en el paraíso de Internet, nos estamos arrimando de nuevo al árbol del fruto prohibido.