¿A QUÉ JUGAMOS CON MARCHAS ANTICORRUPCIÓN?

02.04.2017 08:02

 

Ni eran todos los que estaban ni estaban todos los que son

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Octavio Quintero

Director GES

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No podemos equivocarnos: los promotores de la marcha de este primero de abril no fue contra la corrupción sino contra el presidente Santos; y no propiamente por corrupto –que también es-- sino porque se salió de la línea guerrerista que bajo el mote de “Seguridad Democrática” quiso imponerle su antecesor, el expresidente Uribe.
 
Si uno quisiera acometer un breve relato del acontecimiento popular de ayer podría decir algo como así, en palabras del exmagistrado, Jaime Araujo Rentería:
 
El rey de la corrupción y de la depravación, llamó a marchar contra la corrupción del rey de la mermelada y de la perversión. Y sus áulicos cortesanos cerraron inmediatamente filas en torno a su rey, rememorando los actos de corrupción del rey contrario, pidiendo que se investiguen los del reino opuesto, y en el mismo instante callan, ocultan o encubren los de su propio reino.
 
Es paradójico que algunos de los que posan de abanderados de la lucha contra la corrupción, de enemigos de la corrupción, solo sean enemigos de algunos corruptos y no de otros; que pidan que se investigue solo la corrupción del reino enemigo y no la de sus amigos. Si de verdad somos enemigos de la corrupción tenemos que ser enemigos de todos los corruptos y pedir que se investigue a todos los corruptos de todos los reinos y que respondan todos los que deben responder.
 
¿Cuántas personas marcharon este domingo? La prensa nacional adicta al régimen de turno, admite que fueron centenares de miles en al menos 20 de las principales capitales del país, comandadas por Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla.
 
Fue injusta la caracterización de “marcha de los corruptos” que previamente le endilgaron los más connotados columnistas de la prensa comprometida, intentando deslegitimar la muy válida protesta contra un gobierno que termina con malas notas  a lo largo de su mandato, especialmente en las asignaturas de tipo social: salud, empleo, educación, niñez, vejez, impuestos y equidad en materia de distribución de la riqueza nacional.
 
Si uno pudiera segmentar objetivamente la marcha del 1º de abril entre buenos y malos, seguramente se encontraría en su inmensa mayoría con gente buena, en términos generales, que salió a decir: “NO + Santos”, “NO + corrupción”, “NO + impuestos”, “Salvemos a Colombia”, consignas que desde nuestros propios hogares suscribimos también, y de hecho lo estamos haciendo porque lo estamos sintiendo, todos nosotros: las distintas encuestas lo confirman: mala imagen personal de Santos y sus ministros y, peor, de instituciones como el Congreso, la justicia y los partidos políticos.
 
 
Luego, siguiendo la línea trazada por el exmagistrado Araujo, una objetiva caracterización de esta marcha sería decir que millares de miles de colombianos decidieron aprovechar la protesta de un corrupto contra otro corrupto para dejar sentada su propia voz de protesta contra la corrupción en general, y contra este gobierno, bien llamado “el rey de la mermelada” en particular.
 
 Estas mismas personas, o más, también podrían salir mañana a la calle convocadas por el corrupto de hoy contra el corrupto de ayer, porque, lo que se ve en el fondo de todo, es una inmensa masa de colombianos –todos nosotros—atrapados en un régimen cleptómano cuyos dirigentes se suceden unos a otros con ligeros matices.
 
Resultaría de una inteligencia social innata aprovecharse de la pelea entre estos dirigentes corruptos como calistenia de masas para cuando se desate el verdadero movimiento social que se insinúa en contra del régimen que es la verdadera lucha que tendremos que librar los decentes contra los deshonestos.
 
Ya Lenin –agrega el exmagistrado Araujo-- señalaba como verdad casi axiomática que cuando los bandidos o corruptos pelean entre ellos, los honestos salen ganando, pues, a la vez que mienten, al mismo tiempo dicen la verdad: mienten en lo que dicen de ellos, y dicen la verdad en lo que acusan a sus contrarios. Así, en nuestro caso, “el rey de la corrupción”, miente cuando dice que él es honrado e íntegro; pero dice la verdad cuando afirma que “el rey de la mermelada” es corrupto y deshonesto; a su vez, “el rey de la mermelada” miente cuando dice que él es honesto y leal; y dice la verdad cuando manifiesta que “el rey de la corrupción”, es corrupto y depravado.
 
Hace poco tiempo recordábamos en otro escrito del exmagistrado Araujo en estos medios de prensa alternativos, que la verdadera lucha contra la corrupción va más allá de la actitud maniquea y subjetiva de dividir a las personas entre buenas y malas, siendo las buenas las que en un momento dado están de mi parte, y las malas el resto, lo que viene a confirmar nuevamente el axioma de Lenin: el bueno soy yo: ¡falso!; el malo es el otro: ¡cierto! Y viceversa.
 
Señalaba que existen causas objetivas y subjetivas de la corrupción, y que es importante tomar conciencia de ellas si de verdad queremos extinguirla: hay que luchar contra la pobreza y reconocer a los trabajadores, tanto del sector público como privado, salarios decentes; hacer realidad el derecho a la educación universal; rescatar la educación en valores; enseñar a la gente desde temprana edad que la mejor decisión de uno en la vida es ser correcto… Hacíamos hincapié en la perentoria necesidad de cambiar este modelo económico neoliberal que ha hecho del dinero un dios; que es necesario darle derechos a todos los colombianos; que es necesaria una reforma política en donde la supremacía del poder se le retorne al pueblo; una reforma a la justicia en donde la diosa Temis no mire sobre quién descarga su espada sino por qué la descarga. Estos principios, y solo estos, nos permitirán algún  día volver a ser dignos.
 
Vamos a volver a marchar dentro de un mes, el próximo 1º de mayo (Día internacional del trabajo decente) no solo contra la corrupción de uno de los corruptos, sino contra la corrupción de todo un régimen que ha hecho metástasis en el gobierno, en el congreso, en las altas cortes.
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Fin de folio.- Verán que cuando se percaten de nuestra unión social, entonces se unirán también ellos y se desatará la verdadera lucha del pueblo contra sus opresores.