¡QUE HORROR Y PELIGRO!

14.09.2018 20:01

Un Presidente diciendo y

haciendo cosas distintas

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Duque se ha desgastado en 30 días como si llevara ya dos años

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Editorial RED-GES/El Satélite

Octavio Quintero –Director

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Se necesita ser de una irresponsabilidad sin límites para generalizar la infiltración de grupos armados en todas las protestas sociales, como lo dijo el ministro de Defensa que, por demás, es el alto funcionario del Estado menos indicado para incurrir en semejante acusación, dada su jerarquía dentro de la comandancia de las fuerzas armadas y de la policía nacional.

Lo grave es que no es lo que pudiera tomarse como un desliz verbal de alguien que durante toda su vida manejó un lenguaje más bien bastardo, de tipo negociante, sino que brota de su propia concepción plutócrata del Estado, en donde los derechos políticos y sociales de la sociedad quedan subordinados al poder económico dominante.

Su criminalización de toda protesta social no es más que el segundo aviso de su anterior manifestación como ministro designado (no posesionado aún), cuando dijo que había que reglamentar la protesta social, y su presidente electo se quedó callado.

Si en dicha oportunidad no salió a suavizar, al menos, la declaración de su señalado ministro de Defensa; y si como al parecer, tampoco saldrá ahora a matizar la agresión verbal del chabacano ministro, es porque el Presidente está de acuerdo con lo dicho, y esto es lo más grave: que los dos primeros jerarcas de las fuerzas armadas y de policía crean que hay que reglamentar la protesta social porque está financiada por los grupos armados.

Habría que hacer un ejercicio mental sobrehumano para entender, si es que en algún lugar del cerebro normal cabe la idea de acabar con la polarización nacional, a punta de sindicaciones tan brutales como las del ministro Botero y de silencios en torno tan sepulcrales como los del presidente Duque.

Los primer escarceos del Gobierno en 30 días toman rumbos muy antisociales: una reforma tributaria regresiva, acompañada de tintes ídem en salarios y pensiones; una reforma a la justicia que no toca lo básico de la justicia como es su pronta y debida prestación a la sociedad y, lo que toca, alborota de nuevo la intocable élite de las cortes; unos nombramientos indefensables pero defendidos por él en los casos de su ministro de Hacienda y sus embajadores en Washington y la OEA; un Presidente que se llena la boca con la frase “el que la hace la paga”, y se hace rodear de sospechosos y sub júdices;  y, la tapa: no hace nada sin mirar atrás, hasta se metió con el Nobel de Paz otorgado a Santos diciendo que no iba a hacer populismo porque no aspiraba a ningún premio.

En las redes sociales se está definiendo bien la circunstancia del gobierno Duque cuando dicen que se ha desgastado en 30 días como si llevara ya dos años.